Skip to Content

El auge bursátil está enriqueciendo a unos pocos y ampliando la brecha entre ricos y pobres

Análisis de David Goldman, CNN

El aspecto positivo de esta economía que todo el mundo detesta: los estadounidenses adinerados la mantienen a flote gracias a su gasto, a pesar de los aranceles, la inflación, la guerra y cualquier otra adversidad.

La cara más amarga de esta economía: la brecha de riqueza entre los hogares acomodados y los de bajos ingresos sigue ampliándose, lo que posterga o destruye el “sueño americano” para millones de personas trabajadoras.

Detrás de ambos fenómenos —el mejor y el peor rostro de la economía estadounidense— está el extraordinario repunte del mercado bursátil.

Es una situación paradójica y sin solución sencilla. Sin embargo, si el repunte bursátil que alimenta esta brecha perdiera fuerza, la economía podría sufrir un duro golpe.

A pesar de que la confianza del consumidor se sitúa cerca de mínimos históricos, los estadounidenses de todos los estratos y niveles de ingresos están gastando a un ritmo mayor este año que en 2025, según el informe mensual del Bank of America Institute basado en datos de depósitos. No obstante, son los estadounidenses adinerados quienes sostienen la mayor parte del gasto: el 20 % de la población con mayores ingresos representa el 57 % del gasto de los consumidores en EE.UU., según la Reserva Federal de Dallas.

Esto no se debe únicamente a que sean más ricos y tengan más dinero (¡obviamente!); la clave reside en el tipo de patrimonio que poseen.

Es más probable que los estadounidenses adinerados sean propietarios de viviendas, lo que les permite liberar un capital considerable gracias al fuerte aumento de los precios inmobiliarios en los últimos años, especialmente si compraron o refinanciaron sus hipotecas con tasas inferiores al 3 % durante la pandemia. El 20 % de los ciudadanos con mayores ingresos posee más de la mitad del valor total de la vivienda en EE.UU., mientras que el 20 % con menores ingresos apenas posee el 3 % de dicho valor, según la Reserva Federal de Nueva York.

Otro factor determinante: los estadounidenses adinerados tienen una mayor inversión en el mercado de valores. El 20 % de la población con mayores ingresos controla el 87 % de la riqueza generada por las acciones en propiedad individual en EE.UU., según las Cuentas Financieras Distributivas de la Reserva Federal.

El índice S&P 500 ha ofrecido a los inversores una rentabilidad total del 22 % en el último año, del 76 % desde 2023 y del 327 % en la última década.

Esas enormes ganancias en el mercado han animado a los accionistas a gastar. “Las ganancias en el precio de las acciones han sido un motor importante del gasto en bienes y servicios discrecionales por parte de los hogares de mayor edad y más adinerados, los cuales representan más del 50 % del gasto total en dichas categorías”, señaló el mes pasado Michael Pearce, economista jefe para EE.UU. de Oxford Economics, en una nota dirigida a sus clientes.

Dado que esa riqueza derivada del mercado está tan concentrada en los hogares más ricos, lo mismo ocurre con el gasto que genera: tres cuartas partes del gasto impulsado por el repunte bursátil provienen del 20 % de la población con mayores ingresos, según Joe Brusuelas, economista jefe de RSM US.

En el último año, el mercado generó US$ 53.000 millones en gasto, según estimaciones de Brusuelas. Es una cifra considerable: equivale aproximadamente a una séptima parte de la tasa de crecimiento anualizado del 2,1 % registrada por el producto interior bruto (PIB) de EE.UU. en el trimestre anterior.

Las ganancias bursátiles que han contribuido a mantener la economía en marcha también han agravado la enorme brecha de riqueza. Estos importantes beneficios del mercado han alimentado la percepción de falta de equidad y justicia en la economía, provocando indignación entre muchos estadounidenses de ingresos medios y bajos.

“Si confiamos en el mercado de valores para sostener la economía de consumo, nos estamos apoyando en un mecanismo que profundiza la recuperación en forma de ‘K’ en lugar de compensarla”, afirmó Brusuelas.

Sin embargo, si ocurriera lo contrario —es decir, si el repunte del mercado llegara a su fin—, la situación económica podría complicarse considerablemente para todos.

“Estamos ante un mercado y una economía con forma de ‘K’”, comentó Heather Long, economista jefe de Navy Federal Credit Union. “El mayor riesgo para la economía es una recesión, y ese riesgo se intensifica cuando ambas ‘K’ están presentes”.

Un tercio del valor del índice S&P 500 corresponde a un único sector: el tecnológico. Además, casi una quinta parte del valor total del mercado proviene exclusivamente de las acciones de empresas de semiconductores.

Nadie prevé que el repunte impulsado por la inteligencia artificial vaya a desplomarse a corto plazo; existe una demanda real de esta tecnología y no estamos ante una burbuja como la de las “puntocom”. No obstante, dado que el auge bursátil es, al menos en parte, responsable de la riqueza de los mayores consumidores, si dicho repunte terminara, podría desincentivar el gasto y generar graves problemas para la economía. “Si se produjera un acontecimiento que provocara una caída significativa de la renta variable, se crearían las condiciones para una fuerte contracción o una recesión”, afirmó Brusuelas.

El mercado de valores no es la economía, pero es importante para ella. Y, debido a la extrema concentración de la riqueza, el repunte del mercado tiene una repercusión mucho mayor de lo habitual en la economía, tanto para bien como para mal.

The-CNN-Wire
™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.

Article Topic Follows: CNN-Spanish

Jump to comments ↓

CNN Newsource

BE PART OF THE CONVERSATION

ABC 17 News is committed to providing a forum for civil and constructive conversation.

Please keep your comments respectful and relevant. You can review our Community Guidelines by clicking here

If you would like to share a story idea, please submit it here.