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Los economistas han defendido durante años los mercados de predicción. La realidad no es la que esperaban

Por Allison Morrow, CNN

Mucho antes de que nacieran los fundadores de Kalshi y Polymarket, un grupo de economistas comenzó a entusiasmarse con una nueva forma de abordar una de las mayores limitaciones de la humanidad: somos malos para predecir el futuro.

Quizás, pensaron, el libre mercado podría ayudar. (Después de todo, eran los últimos años de la década de 1980, la era dorada de la economía de Reagan, de Alex P. Keaton y del ocaso de la Unión Soviética. ¿Qué no podía solucionar el capitalismo?)

Así nació el mercado de predicción moderno.

Pero, casi 40 años después de aquel proyecto académico poco conocido, la floreciente industria que ayudaron a inspirar —un negocio multimillonario impulsado en gran medida por las apuestas deportivas— se parece mucho menos a lo que imaginaron.

Las leyes diseñadas para controlar estrictamente las apuestas y actividades similares dificultaron el salto desde el ámbito académico. Frustrados por esos obstáculos, 19 economistas expusieron su propuesta en un artículo publicado en 2008 en la revista Science, titulado The Promise of Prediction Markets (“La promesa de los mercados de predicción”).

Con aplicaciones “prácticamente ilimitadas” para empresas y responsables de políticas públicas, estas nuevas herramientas de pronóstico “deberían liberarse de restricciones gubernamentales innecesarias”. Los reguladores, argumentaban, deberían permitir contratos sobre cualquier evento económicamente relevante: elecciones, riesgos ambientales, política monetaria y más.

Desde entonces han surgido contratos sobre prácticamente cualquier cosa. Los mercados no son bolas de cristal perfectas y la sabiduría colectiva puede equivocarse, pero han tenido algunos éxitos notables. Uno de ellos ocurrió cuando Polymarket superó a las principales encuestas y analistas al anticipar la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de 2024. Los operadores también han anticipado de forma constante datos económicos clave, como la inflación en Estados Unidos y las decisiones sobre tasas de interés de la Reserva Federal.

Pero cuando aquellos 19 economistas describieron su escenario ideal, lo hicieron pensando en numerosos límites.

Los mercados “presumiblemente no incluirían contratos sobre los resultados de eventos deportivos”. Además, propusieron limitar lo que una persona podía apostar a una “cantidad modesta, quizá algo así como US$ 2.000 al año” (unos US$ 3.000 actuales).

Pero con el auge de las apuestas deportivas en los mercados de predicción y prácticamente sin límites para apostar, las cosas no han resultado como ellos imaginaban.

“Este no es el futuro que ninguno de nosotros esperaba”, dijo a CNN Justin Wolfers, profesor de la Universidad de Michigan y uno de los principales expertos en mercados de predicción, además de coautor del artículo de 2008.

Hoy, la gran mayoría de las operaciones en los principales mercados de predicción gira en torno a los deportes y la cultura popular: apuestas sobre penales en el Mundial o sobre una posible boda entre Taylor Swift y Travis Kelce que, aunque entretenidas, no son los eventos “económicamente relevantes” que los economistas tenían en mente.

Los deportes son una fuente especial de preocupación para los expertos en salud pública.

Durante el último mes, los mercados deportivos y las apuestas combinadas centradas en deportes representaron cerca del 84 % del volumen total negociado en Kalshi, unos US$ 18.500 millones, según datos de la firma de investigación TickerTracker. (Un portavoz de Kalshi remitió a CNN a su panel público, donde los deportes —sin contar las apuestas combinadas— representan aproximadamente la mitad del volumen de la plataforma).

Los datos de TickerTracker indican que, en el sitio de Polymarket dirigido al mercado estadounidense, lanzado en mayo, los mercados relacionados con deportes representaron cerca del 99 % del volumen total negociado durante el último mes, unos US$ 2.100 millones. En el sitio internacional de Polymarket, de mayor tamaño, el volumen deportivo representa menos del 50 % del total anual.

Tanto Kalshi como Polymarket sostienen que operar en sus plataformas es distinto a apostar. Ofrecen “contratos” sobre eventos cuya estructura, afirman, no difiere de la negociación de futuros de soja. A diferencia de un casino o una casa de apuestas deportivas, las empresas no tienen una “casa” ni un corredor que establezca cuotas y administre apuestas.

En la práctica, sin embargo, comprar una “participación” que afirma que los Knicks ganarán el campeonato de la NBA en Kalshi o Polymarket luce prácticamente igual que hacer una apuesta en plataformas como FanDuel o DraftKings. Y debido a que la legislación estadounidense no trata los contratos financieros igual que las apuestas, estos mercados están disponibles para cualquier persona mayor de 18 años.

Apostar sobre acontecimientos futuros no es nada nuevo, pero el modelo moderno de los mercados de predicción que operan Kalshi y Polymarket puede rastrearse hasta un almuerzo amistoso en 1988 en un restaurante de Iowa City llamado Airliner.

Allí se reunieron tres economistas de la Universidad de Iowa —Robert Forsythe, George Neumann y Forrest Nelson— para comer, beber cerveza y lamentarse por lo mal que las encuestas habían anticipado las elecciones primarias demócratas de Michigan del día anterior, cuando Jesse Jackson derrotó ampliamente a Michael Dukakis.

“Los tres dijimos: ‘Bueno, si quisiéramos predecir una elección, ¿qué haríamos?’”, recordó Forsythe en una entrevista. “Y como economistas, lo más natural para nosotros fue decir: ‘hagamos un mercado’”.

Los tres crearon el Iowa Political Stock Market, hoy conocido como Iowa Electronic Markets, como un experimento para comprobar si la sabiduría colectiva mejoraba cuando los participantes tenían dinero real en juego.

Con apenas 200 operadores procedentes del personal universitario y apuestas limitadas a US$ 500, el mercado de Iowa predijo correctamente que George H. W. Bush obtendría el 53,2 % del voto popular. Su estimación para Dukakis apenas se desvió: 45,2 % frente al resultado real de 45,4 %.

Más tarde, Forsythe, Neumann y Nelson formarían parte de los 19 coautores del artículo de 2008.

Forsythe, como muchos de los economistas consultados por CNN, sigue creyendo en la utilidad fundamental de los mercados de predicción.

Incluso Wolfers, probablemente la voz más crítica respecto a los daños asociados a sitios como Kalshi y Polymarket, continúa respaldando la idea central.

“Un problema económico fundamental es cómo agregamos información”, dijo Wolfers. “Lo creía entonces y sigo creyéndolo ahora: los mercados son una forma increíblemente eficiente de hacerlo. La mayoría de las alternativas son bastante malas, y los mercados parecen ser menos malas”.

Los economistas también señalan posibles ventajas para anticipar la demanda de los consumidores. A comienzos de este mes, un bar de Manhattan lanzó una promoción que prometía invitar las bebidas de sus clientes si los Knicks ganaban el primer partido de las Finales de la NBA, según The New York Times. Como cobertura, el establecimiento apostó US$ 5.000 a una victoria de los Knicks, lo que le generó US$ 8.000 y casi cubrió el costo de las consumiciones.

Los mercados incluso podrían ayudar a combatir la desinformación. Investigadores de la Universidad de Columbia descubrieron recientemente que participar en un “mercado de predicción climática” incentivó a personas escépticas a aprender más sobre ciencia climática y, finalmente, a respaldar políticas favorables al clima. Cuando las personas arriesgan dinero, tienden a apoyarse más en los hechos, explicaron los investigadores a la revista Insights de Columbia.

CNN mantiene una asociación con Kalshi y utiliza sus datos para la cobertura de grandes acontecimientos. Los empleados del área editorial de CNN no tienen permitido comprar contratos en mercados de predicción.

El sueño de los economistas de crear un mercado de información amplio y altamente líquido se ha hecho realidad, al menos en cierta medida, aunque con varios matices.

“La evidencia de que las tasas de adicción están aumentando, especialmente entre los hombres jóvenes, es cada vez más difícil de ignorar”, dijo Danny Funt, autor del libro Everybody Loses, que analiza el auge de las apuestas deportivas en Estados Unidos.

Funt señala que no se ha realizado un estudio nacional sólido sobre la prevalencia de las apuestas en más de 25 años. Sin embargo, una investigación de la Reserva Federal de Nueva York publicada en marzo encontró que la morosidad en los pagos de créditos, especialmente entre las personas menores de 40 años, ha aumentado en más de 30 estados que legalizaron las apuestas deportivas desde 2018, cuando la Corte Suprema anuló una prohibición federal.

Y aunque Kalshi y Polymarket sostienen que no facilitan las apuestas deportivas, expertos en adicciones y algunos reguladores estatales afirman que esas plataformas están contribuyendo a una crisis emergente de salud pública.

La mayoría de los economistas consultados por CNN no querrían que los mercados de predicción fueran prohibidos, incluso si actualmente están dominados por apuestas triviales relacionadas con los deportes y la cultura popular. Esas apuestas “por diversión” atraen dinero, hacen que los mercados sean más líquidos y mejoran la precisión de sus pronósticos.

Robin Hanson, uno de los firmantes del artículo de 2008 con una visión más cercana al libertarismo, dijo a CNN que no le preocupan las apuestas deportivas y que le inquieta más una reacción adversa que termine frenando el desarrollo de la industria.

“La teoría clásica de la decisión sostiene que el valor de la información está en ayudar a tomar decisiones, y el mundo está lleno de personas que podrían beneficiarse de estar mejor informadas”, afirmó. Con el tiempo, dijo, mercados de predicción más grandes atraerán más competencia, más usuarios y más precedentes legales.

Eric Zitzewitz, otro de los coautores del artículo de 2008 y profesor de Dartmouth, sugirió que, aunque puede existir un comportamiento similar al de las apuestas dentro de los mercados de predicción, las plataformas podrían estar siendo juzgadas de manera injusta. Los mercados “por diversión” que atraen clientes también ayudan a visibilizar otros mercados más interesantes relacionados con ganancias corporativas y pronósticos de Wall Street.

“Han proliferado mercados realmente interesantes que podrían pasar desapercibidos si uno solo lee artículos periodísticos sobre mercados de predicción”, dijo Zitzewitz.

Wolfers, quien anteriormente trabajó para corredores de apuestas profesionales en su Australia natal, parece ser quien expresa con mayor claridad su preocupación por el papel de los mercados de predicción en la expansión de las apuestas deportivas.

“Si me dieran a elegir entre un sistema de apuestas sin restricciones y cerrarlo todo… creo que todavía existe un argumento razonable a favor de cerrarlo todo”, afirmó.

Desde una perspectiva de costo-beneficio, dijo Wolfers, el cálculo es sencillo. Si 100 personas apuestan en un partido de béisbol, quizás una o dos de ellas sean apostadores compulsivos.

“Entonces la pregunta es: ¿vale la pena que 98 personas disfruten un poco más del juego a cambio de abrir la posibilidad de que dos destruyan sus vidas?”.

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