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“Definitivamente es el momento”: candidatos negros de ambos partidos buscan hacer historia en las elecciones intermedias

Por Jeff Zeleny, Steve Contorno y Eric Bradner, CNN

Los estadounidenses han elegido a tres gobernadores negros en los 250 años de historia del país. Para la próxima semana, esa cifra podría multiplicarse.

Desde Keisha Lance Bottoms en Georgia hasta Byron Donalds en Florida y David Crowley en Wisconsin, candidatos negros compiten por gobernar ocho estados, desde el sur hasta el Medio Oeste y el oeste del país. En total, cinco demócratas participan en las elecciones a gobernador y tres republicanos aspiran a convertirse en el primer gobernador negro republicano elegido por voto popular en Estados Unidos.

“Somos un país complicado y hermoso”, dijo Bottoms, una demócrata que, de ganar, se convertiría en la primera mujer negra en ocupar una gobernación en la historia del país. “Que no haya sucedido todavía no significa que no vaya a ocurrir muy pronto”.

Donalds, republicano, afirmó en una entrevista reciente con Fox News que “los votantes negros deben prestar atención a estas elecciones y a las políticas que van a mejorar sus vidas. Y cada vez más descubrirán que esas políticas están en el Partido Republicano”.

Los ocho candidatos negros a gobernador de este año buscan impulsar un cambio que ha tardado en llegar, mucho después del fin de la esclavitud y de la era de las leyes de segregación racial conocidas como Jim Crow. Aunque algunos tienen buenas posibilidades de ganar y otros enfrentan una contienda cuesta arriba, en conjunto representan una cifra récord de candidatos en un mismo ciclo electoral.

En 1989, Douglas Wilder se convirtió en el primer gobernador negro elegido por voto popular en Estados Unidos, en Virginia. Le siguió Deval Patrick, en Massachusetts, en 2006. Wes Moore, de Maryland, se convirtió en el tercero en 2022 y ahora busca la reelección para un segundo mandato. (David Paterson fue gobernador de Nueva York entre 2008 y 2010, después de asumir el cargo para completar el mandato de Eliot Spitzer).

Bottoms, de 56 años, es hija del cantante de R&B Major Lance y de Sylvia Robinson. Habla de sus raíces familiares, que se remontan a más de cinco generaciones en Georgia.

“Para mí es algo mucho más personal”, dijo Bottoms en una entrevista. “Mis antepasados fueron esclavizados en este estado”.

Sin embargo, los candidatos en general no han dedicado mucho tiempo a destacar la posibilidad de romper barreras en sus respectivos estados ni la importancia del momento histórico que podría producirse si varios de ellos ganan el 3 de noviembre.

Tampoco lo han hecho dos demócratas que marcaron hitos históricos y que han participado en actos de campaña con varios de ellos: el expresidente Barack Obama, el primer presidente negro de Estados Unidos, y Kamala Harris, quien, además de romper barreras raciales, fue la primera mujer en ocupar la vicepresidencia y en 2024 no logró convertirse en la primera mujer elegida presidenta.

Durante un acto celebrado el lunes con Crowley, el candidato demócrata a gobernador de Wisconsin, Harris recordó que los periodistas solían pedirle que hablara sobre “asuntos de mujeres”.

“Los miraba y les decía: ‘Me alegra mucho que quieran hablar de economía’”, contó.

Sin embargo, la semana pasada, en Nevada, donde hizo campaña junto al fiscal general demócrata Aaron Ford, quien se enfrenta al gobernador republicano Joe Lombardo, Harris destacó la posibilidad de que Ford se convierta en el primer gobernador negro al oeste del río Mississippi. Les dijo a los trabajadores del sector gastronómico que “harían historia” al elegirlo.

En Georgia, Stacey Abrams se postuló dos veces para gobernadora y perdió en ambas ocasiones.

La decepción que esas campañas de 2018 y 2022 dejaron entre los demócratas todavía pesa sobre la contienda de Bottoms. Sin embargo, ella dedica su tiempo a hablar del presente y de cómo le ha ido a Georgia durante el segundo mandato de Trump.

“Todo es diferente con Trump 2.0”, dijo Bottoms. “Ahora estamos en medio de una guerra que no tenía por qué ocurrir. Los precios de la gasolina han subido. Los precios de los alimentos siguen aumentando”.

Bottoms, exalcaldesa de Atlanta, tiene previsto participar el miércoles por la noche en un acto de campaña con Obama en el área metropolitana de Atlanta. Al día siguiente, Harris también visitará Georgia, lo que pone de relieve la oportunidad que podría presentarse en un estado donde los demócratas no ganan unas elecciones a gobernador desde 1998.

“Me despierto cada día siendo una mujer negra, así que no me sorprende saber que soy capaz, que estoy preparada y que puedo hacerlo”, dijo Bottoms. “Pero si esto sirve de representación para otras personas que quizá no creían que fuera posible, entonces todo habrá valido la pena”.

Su rival republicano, el empresario Rick Jackson, la ha superado ampliamente en gastos de campaña, pero Bottoms espera que su candidatura se vea impulsada por la fortaleza del senador demócrata Jon Ossoff, quien, incluso según reconocen los republicanos, tiene grandes posibilidades de lograr la reelección sin dificultades.

“Nunca había sentido el nivel de ansiedad y tristeza que siento cuando hablo con personas de todo el estado”, dijo Bottoms. “Pero, junto con eso, hay esperanza y optimismo de que podemos cambiar el rumbo”.

Jackson ha criticado duramente la gestión de Bottoms al frente de Atlanta y ha afirmado que “los malos alcaldes no se convierten en buenos gobernadores”. Sin embargo, durante una parada de campaña esta semana en Cedartown, reconoció sus propias preocupaciones al dirigirse a sus seguidores.

“En el mejor de los casos, esta contienda está empatada”, dijo Jackson. “La única razón por la que perderemos es si los votantes de las zonas rurales de Georgia no salen a votar”.

Jackson ha gastado muchísimo más que Bottoms en la contienda, gracias en parte a los cientos de millones de dólares de su fortuna personal. Desde el comienzo del ciclo electoral de 2026, la publicidad a favor de Jackson ha superado ampliamente a la publicidad a favor de Bottoms, con US$ 271,5 millones frente a US$ 32,8 millones, según datos de AdImpact. Esto incluye casi US$ 199 millones de la campaña de Jackson, que ha atacado constantemente a Bottoms por la delincuencia en Atlanta.

Esa diferencia se ha reducido ligeramente desde el final de las elecciones primarias de ambos partidos, pero Jackson sigue muy por delante. Desde el 17 de junio, el republicano y sus partidarios han gastado US$ 107,2 millones, frente a los US$ 28,1 millones de los grupos que apoyan a Bottoms.

El martes, en una oficina de campaña ubicada en el oeste de Atlanta, Bottoms reconoció la gran disparidad de gastos en la contienda, pero señaló que el exalcalde de la ciudad de Nueva York Mike Bloomberg acababa de hacer una donación de US$ 2,5 millones para ayudar a financiar los esfuerzos de movilización de votantes durante la última semana. La Asociación de Gobernadores Demócratas también hizo una contribución de última hora de US$ 5 millones, con lo que su aporte total ascendió a unos US$ 16 millones.

“Díganle a la gente que esto no se acaba hasta que se acaba”, dijo Bottoms. “Lo que no queremos es tener esta participación récord y extraordinaria para que luego nos superen al final, el día de las elecciones”.

Sue Ross, una trabajadora municipal jubilada, hacía llamadas junto a otros voluntarios de la campaña mientras pensaba en la posibilidad de hacer historia la próxima semana si Bottoms resulta ganadora.

“Definitivamente es el momento”, dijo Ross. “Podemos tomar este estado, con su historia problemática, y llevarlo hacia el futuro. Estas elecciones no se tratan solo de Georgia, sino también de Estados Unidos”.

Los republicanos han nominado a tres candidatos negros en las elecciones a gobernador de este año: Lisa Demuth, expresidenta de la Cámara de Representantes estatal, en Minnesota; el representante John James, en Michigan; y Donalds, el congresista aliado de Trump, en Florida.

De los tres, se considera que Donalds tiene las mayores posibilidades de ganar, gracias al historial reciente de Florida, más favorable para los republicanos.

La campaña de Donalds ha partido de la premisa de que su candidatura histórica podría ayudarlo a obtener mejores resultados de lo habitual en las comunidades negras. Poco después de conseguir la nominación, Donalds anunció el respaldo de una coalición de líderes afroestadounidenses del estado, entre ellos Cynthia Chestnut, comisionada de la ciudad de Gainesville y demócrata que ha criticado a su propio partido por presentar una fórmula integrada exclusivamente por personas blancas.

Sin embargo, las dinámicas raciales de su candidatura también han planteado desafíos. En la campaña de Donalds no pasó inadvertido que 15 de los 16 condados en los que perdió durante las primarias de agosto se encontraban en el extremo noroeste de Florida, una región profundamente conservadora cuya política se asemeja más a la de los estados sureños vecinos. En algunos lugares, Donalds terminó en tercer puesto, a pesar de contar con el respaldo de Trump.

David Jolly, el candidato demócrata a gobernador de Florida, dijo a CNN a principios de este otoño que espera que el color de piel no “influya en el voto de las personas” en ningún sentido, aunque reconoció que algunos votantes negros podrían optar por formar parte de un momento histórico. Por su parte, Jolly ha intentado presentar a Donalds como un candidato alejado de las posiciones de las comunidades negras en temas que van desde la educación hasta la justicia penal.

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