“Demasiado ajustada para estar tranquilos”: la contienda por el Senado que pasó desapercibida pero preocupa a los demócratas
Por Jeff Zeleny y David Wright, CNN
Un escaño vacante por Minnesota en el Senado.
Una enorme ventaja en el gasto electoral por parte del Partido Republicano en casi todos los estados clave.
Una persistente sensación de inquietud ante la posibilidad de que las encuestas estén subestimando el apoyo a los republicanos.
Aunque muchos demócratas rebosan optimismo, estos son solo algunos de los posibles obstáculos a los que se enfrenta el partido en su intento por cumplir con las expectativas de transformar el panorama político en Washington.
Más de una docena de directores de campaña, estrategas y funcionarios del Partido Demócrata declararon a CNN que la abismal disparidad en el gasto frente a las fuerzas republicanas es su mayor preocupación a dos semanas del cierre de la campaña. Si bien los demócratas han recaudado mucho más dinero que sus rivales en casi todos los estados clave para el Senado —según revelan los nuevos informes de financiación de campañas—, una avalancha de fondos provenientes de grupos externos alineados con los republicanos neutraliza dicha ventaja.
Dado que los demócratas se encuentran en una posición sólida para hacerse con el control de la Cámara de Representantes, el presidente Donald Trump y los republicanos están tratando de erigir una barrera defensiva en estados de tendencia republicana que, inesperadamente, se han convertido en campos de batalla por el control del Senado. Los candidatos demócratas necesitan captar, al menos en parte, el voto de independientes y republicanos; incluidos aquellos que se muestran escépticos ante la idea de que su voto pueda contribuir a una mayoría demócrata en la Cámara Alta.
El tenso clima político ha dejado a prácticamente todos los candidatos republicanos expuestos a desafíos electorales contundentes. No obstante, los demócratas reconocen que no tienen margen de error: necesitan ganar cuatro escaños en el Senado sin perder ninguno de los que ya ocupan.
“Todos los indicadores objetivos favorecen a los demócratas”, señaló David Axelrod, veterano estratega de campaña y analista político jefe de CNN. “Pero, tras haber sufrido reveses en el pasado y ante la avalancha de dinero que se está invirtiendo en su contra, resulta sensato moderar las expectativas”.
Minnesota suele considerarse el estado “azul” (demócrata) más “rojo” (republicano) de Estados Unidos. Por ello, figura en los primeros lugares de la lista de estados que los demócratas vigilan de cerca, ya que podrían ser un indicio de problemas si la esperada “ola azul” no llega a materializarse.
La contienda para ocupar el escaño de la senadora Tina Smith —quien se retira— ha pasado, en gran medida, desapercibida, en comparación con la inusualmente larga lista de contiendas reñidas en otros estados del Medio Oeste. La contienda entre la vicegobernadora Peggy Flanagan, demócrata, y la excomentarista deportiva Michele Tafoya, republicana, está “demasiado reñida para estar tranquilos”, comentó a CNN un funcionario del Partido Demócrata a nivel estatal.
Ambas tienen previsto celebrar, este viernes, su único debate programado.
Desde que la campaña para las elecciones generales comenzó formalmente este otoño, Tafoya se ha esforzado deliberadamente por distanciarse de Trump y de la marca del Partido Republicano, consciente de la realidad política en un estado que, desde hace 20 años, no elige a ningún republicano para un cargo a nivel estatal.
“Soy una republicana a favor del derecho a decidir. No temo enfrentarme a mi propio partido”, afirma en un anuncio difundido la semana pasada, con el que busca atraer directamente a los votantes independientes y a los republicanos moderados. “Cuando Trump tenga razón, trabajaré con él. Cuando se equivoque, defenderé a Minnesota”.
El presidente se refirió a la contienda durante un mitin celebrado esta semana en Ohio, donde declaró: “Tienen que votar por Michele Tafoya”. Al ser consultada al respecto al día siguiente, Tafoya se convirtió en una de las pocas figuras republicanas que restaron importancia al respaldo presidencial.
“Me enteré”, dijo Tafoya a los periodistas. “Miren, esta campaña busca unir a todos los habitantes de Minnesota, ya sea que hayan votado por el presidente Trump o por Kamala Harris”.
En 2016, Trump perdió el estado por menos de 2 puntos porcentuales, y en 2020, por cerca de 4 puntos porcentuales.
En otro anuncio, emitido en la recta final de la campaña, Tafoya insta a los votantes de Minnesota a probar algo distinto.
“Minnesota ha estado gobernada por el mismo establishment político durante demasiado tiempo, y eso no está funcionando. No se trata de rojos contra azules, sino de lo correcto frente a lo incorrecto”, señala en el anuncio. “Seré una voz independiente para Minnesota, porque no necesitamos más de los mismos políticos poniendo las mismas excusas”. Tafoya, no obstante, ha dirigido llamamientos calculados a los votantes conservadores, criticando con contundencia el escándalo de fraude en los programas de asistencia social del estado, al tiempo que aprovecha el alto nivel de reconocimiento de su nombre —fruto de su trayectoria como reportera a pie de campo en la NFL y presentadora de radio local—.
“Pasé 30 años cubriendo fútbol americano y aprendí una cosa: cuando fracasas de forma tan estrepitosa, te despiden. Cientos de millones robados; dinero destinado a niños hambrientos que ha desaparecido”, afirma en el anuncio que más se ha emitido desde septiembre, con más de 660 pases en el mercado mediático clave de Minneapolis-St. Paul.
Flanagan ha trabajado junto al gobernador Tim Walz, quien a principios de este año abandonó sus planes de buscar un tercer mandato en medio de un creciente escándalo de fraude en los programas de asistencia social de su estado.
“Si Amy Klobuchar no encabezara la candidatura, esta contienda por el Senado podría convertirse en uno de nuestros mayores problemas en el mapa electoral”, comentó a CNN un destacado miembro del Partido Demócrata del estado.
Flanagan obtuvo el respaldo del senador Bernie Sanders y de otros líderes progresistas, y se impuso en las elecciones primarias a una rival de perfil más moderado, la congresista Angie Craig.
Para dejar atrás las controversias surgidas durante su etapa como vicegobernadora del estado, Flanagan se ha esforzado por vincular a Tafoya con el expresidente Trump, exponiéndola así a las dificultades que enfrentan los republicanos en otras partes del país de cara a las elecciones intermedias.
En un anuncio que se ha emitido más de 1.000 veces desde principios del mes pasado, Flanagan sostiene: “Mi oponente, Michele Tafoya, apoya incondicionalmente la ‘guerra eterna’ de Trump y estos precios desorbitados de la gasolina”.
Asimismo, critica a Tafoya por un comentario desafortunado realizado en marzo, cuando la candidata republicana sugirió a los habitantes de Minnesota que, para sobrellevar los altos costos, debían mostrar fortaleza y, “quizás, reducir sus visitas a Starbucks”.
“Puede que Michele Tafoya no entienda por lo que están pasando, pero yo sí”, afirma Flanagan en el anuncio.
Otro de los anuncios clave de Flanagan refuerza esta idea: “Es una reportera de campo que se ha convertido en una animadora de Trump”.
Desde las elecciones primarias del 11 de agosto, los republicanos han superado por un margen muy estrecho a los demócratas en el gasto destinado a la contienda por el Senado en Minnesota: aproximadamente US$ 3,42 millones frente a US$ 3,41 millones. Los grupos externos, por su parte, apenas han intervenido en el estado, concentrando sus recursos en otras contiendas electorales de gran perfil en Texas, Ohio, Iowa y Michigan.
Una de las preocupaciones expresadas por los demócratas tiene que ver con la recaudación de fondos de Flanagan.
Esta inquietud quedó reflejada en los informes de recaudación del tercer trimestre, presentados esta semana por los comités de campaña. Tafoya superó a Flanagan en recaudación durante el trimestre —US$ 4,9 millones frente a US$ 4,3 millones— y, al comenzar octubre y entrar en las semanas finales decisivas, la candidata republicana contaba con una mayor disponibilidad de efectivo: US$ 2,1 millones frente a US$ 1,5 millones.
Esto contrasta notablemente con el desempeño de los demócratas en contiendas electorales clave. En Georgia, hasta finales de junio, el senador demócrata Jon Ossoff había recaudado diez veces más que su rival republicano, el congresista Mike Collins; en Carolina del Norte, el exgobernador Roy Cooper recaudó tres veces más que el expresidente del Comité Nacional Republicano (RNC), Michael Whatley.
Por ahora, no hay indicios de que los demócratas a nivel nacional estén destinando recursos a Minnesota como medida de precaución, dado el amplio número de batallas electorales por el Senado en otros estados. Flanagan representa US$ 1,4 millones de los US$ 1,8 millones destinados por los demócratas a la compra de espacios publicitarios para las tres últimas semanas.
Durante ese mismo periodo de tres semanas, grupos demócratas externos están invirtiendo más de US$ 24 millones en Iowa, más de US$ 7 millones en Kansas y más de US$ 2 millones en Carolina del Sur; tres estados tradicionalmente republicanos que Trump ganó con comodidad en 2024.
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