De la Espriella anuncia la militarización de Santa Marta en medio de un violento conflicto con un grupo armado ilegal
Por Fernando Ramos, CNN en Español
En la noche del martes, el presidente Abelardo de La Espriella recorrió varias calles de Santa Marta, en el norte de Colombia, acompañado de un fuerte operativo militar y policial y en el contexto de un creciente miedo entre sus habitantes tras una jornada de terror en la ciudad.
El mandatario anunció durante su recorrida la militarización de Santa Marta, en el contexto de una arremetida violenta iniciada el martes por hombres armados pertenecientes, según las autoridades, al grupo Autodefensas Conquistadoras de la Sierra y que ha dejado un saldos de vehículos incendiados, comercios atacados con disparos de bala y civiles en riesgo.
“Lo que hoy ocurre en Santa Marta, Riohacha y la Troncal Caribe no es más que la retaliación cobarde y desesperada de un grupo delictivo acorralado, tras varios golpes decisivos a los narcoterroristas del grupo armado organizado ‘Autodefensas Conquistadoras de la Sierra’. Nuestra Fuerza Pública ha asestado golpes demoledores: dimos de baja a alias ‘Cholo’, segundo cabecilla de esta estructura, neutralizamos a diez de sus integrantes e incautamos abundante material de guerra. Esto, a los pocos días de haber caído alias ‘Bendito Menor’”, dijo el general en retiro Jorge Mora, ministro de defensa de Colombia en su cuenta oficial en X.
El mandatario colombiano, en una situación totalmente inédita, parecía portar una pistola durante su estadía en la ciudad caribeña. Y así asistió a un consejo de seguridad extraordinario para tomar medidas sobre la grave situación de orden público que se registra en la zona urbana de Santa Marta y varias carreteras en medio de un “paro armado” promovido el martes por el grupo armado ilegal.
“A los bandidos de los Pachenca y de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra se los notificó con absoluta claridad: el Estado, con toda su fuerza legítima, no dará un solo paso atrás ante sus cobardes amenazas. La militarización del Magdalena continúa y la ofensiva de nuestra Fuerza Pública sigue en marcha para recuperar el control territorial y proteger a nuestra gente”, advirtió de La Espriella al anunciar la militarización de la capital del departamento del Magdalena.
Los llamados “paros armados” en Colombia son amenazas que los grupos armados ilegales realizan en algunos territorios para que la ciudadanía cese durante un lapso de tiempo todas las actividades comerciales, educativas, de desplazamiento y laborales. Con ello buscan demostrar a las autoridades el poder que tienen en determinadas zonas del país.
A pesar del llamado del mandatario a que los ciudadanos continúen con sus actividades normales, muchos comercios permanecen cerrados, algunos colegios cancelaron sus actividades y el transporte público ha reducido sus rutas de operación según reportes de las autoridades civiles.
“Aquí se puso en marcha en el distrito de Santa Marta, como en otras zonas del país, una fallida paz total donde existía un cierto contubernio entre el Estado y las bandas criminales. Para nadie es un secreto que, por décadas, aquí ha existido paramilitarismo y cuando se disputan el control del territorio con otros grupos ilegales entonces desestabilizan todo el orden público. Y la ciudad de Santa Marta es atractiva para ellos porque tenemos mar, tenemos puerto y la Sierra Nevada. Y eso es estratégico para el negocio del narcotráfico”, sostuvo a medios locales Carlos Pinedo, alcalde de Santa Marta.
Las principales calles y sitios turísticos de Santa Marta amanecieron este miércoles con fuerte presencia militar y de policía. A pesar de esto muchos ciudadanos aún no se atreven a retomar sus actividades por miedo a represalias del grupo armado ilegal que hace presencia en la zona. Las autoridades civiles sostienen que hay garantías de seguridad para los habitantes, pero el temor a nuevos actos violentos aún permanece.
“Hay más de 500 policías aquí en Santa Marta y hay más de 500 soldados. Se trajeron militares y policías de todo el país y vienen más en camino. Esas son las garantías que dio el presidente de la república al dar la directriz de que se aumentara el pie de fuerza”, dijo Margarita Guerra, gobernadora del departamento del Magdalena en declaraciones públicas este miércoles.
Para algunos analistas como Norma Vera Salazar, investigadora en temas de conflicto armado, este tipo de organizaciones criminales como las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra (ACS) no desaparecen fácilmente con golpes militares a sus principales jefes porque van mutando con nuevos mandos que asumen el control y continúan sus actividades ilegales amparadas en el narcotráfico.
“Esta no es una organización que dependa exclusivamente de un rostro o un alias. Es una estructura con décadas de consolidación, capacidad de relevo, redes familiares y territoriales, economías ilegales, control social, reclutamiento de jóvenes y presencia armada en departamentos como el Magdalena, Cesar y La Guajira en el norte de Colombia”, dijo a CNN Vera Salazar, al tiempo que advirtió que ahora la prioridad del Estado debe ser garantizar la seguridad de las comunidades en las zonas en donde se adelantan los combates contra este grupo armado.
El presidente de La Espriella ha dicho que su objetivo es destruir toda la estructura de las ACS y que la Fuerza Pública retome el control territorial en una de las joyas del turismo en Colombia. “Y juro por Colombia y juro por mi vida que los voy a acabar. No va a quedar piedra sobre piedra en donde no pueda encontrarlos con la fuerza legítima del Estado. Y si no se someten los voy a mandar al infierno en una bolsa como corresponde y como se merecen”, manifestó el mandatario en un video difundido en sus redes sociales oficiales.
Sectores de la oposición han cuestionado la forma en que de La Espriella adelanta su estrategia de seguridad y su ofensiva contra los grupos armados al servicio del narcotráfico, y contra la guerrilla del ELN y las disidencias de las FARC. Insisten en la vía del diálogo y del respeto a los derechos humanos para garantizar la vida de los civiles en medio del conflicto armado.
“Pero que se entienda de una vez por todas que con la concepción que hoy gobierna, de intensificar la respuesta militar mientras se desfinancia al resto de instituciones públicas, no vamos a llegar a ninguna parte”, sostuvo María Fernanda Carrascal, representante a la Cámara por el partido de izquierda Pacto Histórico.
Quienes están de acuerdo con la postura del presidente defienden la política de mano dura y sostienen que, ante la arremetida de los grupos violentos, hay que incrementar la ofensiva de la fuerza pública. “El país se gobierna como se gobernó Santa Marta anoche. Hubo presidente en la calle, soldados en el barrio y Kfir (Nota del editor: aviones de combate) en el aire. Eso es Estado. Eso es control. Funciona más que mil discursos de ‘paz’. Ahora si podrá reactivarse la ciudad: que abran los comercios, que los niños vuelvan a clases, que se normalice el transporte. Sin miedo”, afirmó la exsenadora María Fernanda Cabal del partido de derecha Centro Democrático.
Entre tanto los habitantes de Santa Marta y los turistas nacionales y extranjeros padecen las consecuencias de un conflicto armado que llegó a la zona urbana, pero que lleva años desarrollándose a pocos kilómetros de allí, en las estribaciones de la Sierra Nevada. Una zona rica en recursos naturales y territorio ancestral indígena y campesino en el que la guerra por el control estratégico en las rutas del narcotráfico solo ha llevado dolor y muerte.
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