J. D. Vance asume el difícil papel de mensajero de Trump en las elecciones de mitad de mandato, y de posible sucesor
Por Steve Contorno, CNN
El vicepresidente de EE.UU., J. D. Vance instó este jueves, a puerta cerrada, a un grupo de republicanos a convencer a los votantes de los logros más populares de la administración, que, según él, no siempre estaban teniendo el impacto deseado.
Sin embargo, ha habido una persona particularmente difícil de mantener fiel a su mensaje: el presidente Donald Trump.
Desde que se unió a la candidatura de Trump en 2024, Vance ha asumido el rol de intérprete disciplinado para un presidente cuyo estilo improvisado e instintivo cautiva a sus admiradores, pero que a menudo desvía la atención del mensaje que sus asesores quieren transmitir a los votantes.
Ahora, con el control del Congreso en juego en noviembre, ese rol ha adquirido una nueva urgencia.
Se espera que Vance haga campaña agresivamente por los candidatos republicanos —”divide y vencerás” con Trump, como lo expresó una fuente cercana a él— en un formato en el que ambos se reparten el mapa electoral de mitad de mandato.
Lo que está en juego tanto para Vance como para el Partido Republicano se extenderá más allá de noviembre, mientras él sopesa su propio futuro como el heredero político más probable del presidente.
El jueves, Vance ofreció un ejemplo revelador de su estrategia en un evento celebrado fuera de la convención de dos días de Trump en Dallas.
Según un audio obtenido por CNN, Vance les dijo a los asistentes a la convención, provenientes de su estado natal de Ohio y de los estados clave de Michigan, Pensilvania y Wisconsin, que TrumpRx —un sitio web para que los estadounidenses busquen descuentos en medicamentos recetados— era “el tema que goza del mayor apoyo popular”.
“Esto se ve en todas las encuestas que hemos visto”, indicó Vance.
Sin embargo, Trump esperó hasta la segunda hora de su discurso en la convención de mitad de mandato del miércoles para mencionar la iniciativa, e incluso entonces no mencionó el programa que lleva su apellido.
Vance tuvo su momento de gloria ante los fieles del partido el jueves, cuando fue la figura principal de la segunda noche de la convención de mitad de mandato del Partido Republicano (antes de que Trump volviera al escenario para clausurar el evento).
Allí, Vance desestimó con humor los cánticos de “¡J. D.! ¡48!” —en referencia a la esperanza de que suceda al presidente 47 — por considerarlos prematuros, mientras evitaba los temas que animaron el discurso de Trump, como su sorpresiva promesa de entregar cheques de US$ 5.000 a los estadounidenses si su partido llega al poder, la guerra con Irán y los aranceles.
En cambio, expuso una visión para el movimiento “Estados Unidos Primero” de Trump, centrada en las familias y los estadounidenses olvidados, que podría servir como plataforma para una campaña presidencial.
También instó a los republicanos a no permitir que las diferencias los dividan en beneficio de los demócratas, mientras continúa su campaña, que ya dura varios meses, para mantener unida la frágil coalición de Trump de cara a las elecciones de mitad de mandato y más allá.
“No entreguen el país a un grupo de locos solo porque no estén de acuerdo con nosotros en algún tema político”, advirtió.
Esta aparición sirvió como anticipo de cómo Vance planea afrontar los dos últimos meses antes del día de las elecciones.
Su campaña se desarrollará de forma similar a la de 2024, cuando se basó en su relativa juventud y sus orígenes obreros para conectar con los jóvenes, especialmente los hombres, y con los trabajadores de la región industrial del Medio Oeste estadounidense.
El vicepresidente ha dicho que esperará hasta después de las elecciones de mitad de mandato para decidir si se presenta a la presidencia en 2028.
Tyler Bowyer, director de operaciones de Turning Point Action, declaró a CNN que espera que el resultado de las elecciones de mitad de mandato sea crucial para Vance.
Turning Point, una organización conservadora fundada por el activista asesinado Charlie Kirk, ha respaldado a Vance y se la considera una plataforma política a su disposición si él la necesita.
“Si yo fuera el vicepresidente, querría ver cuáles son los resultados de noviembre”, declaró Bowyer. “Algunas cosas las puede controlar la administración. Otras no”.
Vance ya se comporta cada vez más como un político con mayores aspiraciones.
Este verano publicó su segundo libro sobre su fe católica y emprendió una extensa gira promocional que incluyó entrevistas con el programa “The View”, figuras influyentes conservadoras y medios de comunicación cristianos.
Está viajando, haciendo apoyos y grabando podcasts. Además, trabaja ocasionalmente como presidente del comité de finanzas de su partido, un cargo que le permite estar en contacto directo con los donantes más adinerados del Partido Republicano.
En el centro de convenciones American Airlines Center, se reconoció ampliamente que Vance es el principal aspirante a convertirse en el candidato del partido para las elecciones de 2028. Algunos están ansiosos por que Trump lo declare públicamente.
“Él realmente comprende el movimiento MAGA y todas sus facetas”, comentó AK Kamara, miembro del Comité Nacional Republicano de Minnesota. “Es casi como la siguiente versión de lo que MAGA debería ser en realidad: ‘Tenemos que centrarnos primero en Estados Unidos’”.
Pero si se menciona a Vance y las elecciones de 2028 a los seguidores de Trump, a menudo surge otro nombre, a veces de forma espontánea: el secretario de Estado Marco Rubio.
Si bien Rubio ha declarado públicamente que apoyaría a Vance si se presenta, muchos conservadores aún lo consideran un estratega astuto y competente en el Washington de Trump, con potencial presidencial.
“Prefiero a alguien que haga 12 trabajos por el precio de uno”, indicó Deanna Mclaughlin, que trabaja en una oficina del Congreso en Tennessee.
Los republicanos también están divididos sobre cuánta influencia debería tener Trump en la elección de quién liderará su movimiento.
Mientras que McLaughlin afirmó que “el pueblo debe decidir”, Rusat Ramgopal, director ejecutivo del Partido Republicano del condado de Queens, Nueva York, expresó su esperanza de que Trump, Rubio y Vance definan juntos el futuro del partido.
“Sería más beneficioso para el partido que los dos nombres más importantes no se enfrentaran en las primarias”, manifestó. “Creo que una candidatura conjunta con esos dos, los nombres más destacados del partido, será la candidatura ganadora en 2028”.
A corto plazo, Vance sigue siendo uno de los asesores más cercanos de Trump y uno de sus defensores públicos más fervientes, incluso mientras la Casa Blanca lidia con una guerra en Medio Oriente sobre la que el vicepresidente había expresado en privado sus reservas desde el principio.
Pero en los últimos meses, Vance ha aprovechado su nombramiento para dirigir un grupo de trabajo contra el fraude como una oportunidad para definir un mensaje más distintivo en sus discursos por todo el país, así como para utilizar los frecuentes viajes para estrechar lazos con los donantes y funcionarios republicanos que necesitará si decide presentarse a las elecciones de 2028.
Durante esas apariciones, Vance ha adoptado un tono más conciliador respecto a la economía, evitando el rechazo categórico de Trump a las preocupaciones de los votantes sobre la asequibilidad y optando por una retórica que reconoce la frustración de los estadounidenses al tiempo que los insta a mantener el rumbo.
Cabe destacar que Vance ha mostrado mucha más comprensión hacia las preocupaciones de los votantes sobre los centros de datos que Trump.
La gira nacional también le ha permitido mejorar su imagen pública al centrarse en temas de lucha contra el fraude que gozan de buena acogida en todo el Partido Republicano, según señalaron miembros del partido, en lugar de someterlo a constantes preguntas sobre la guerra en Irán.
“Conecta de una manera única”, señaló un aliado de Trump sobre Vance. “Es un tipo muy accesible y atractivo para un sector demográfico muy importante dentro de la coalición de Trump”.
Si bien Trump ha seguido elogiando a Vance en público y en privado, no se espera que el presidente tome medidas pronto para allanarle el camino hacia las elecciones de 2028.
Vance y su equipo no solo tendrán que definir su estrategia, sino también lidiar con el deseo de Trump de acaparar la atención el mayor tiempo posible.
Resultó llamativo que Vance hablara el último día de la convención de dos noches, y también que Trump volviera a aparecer justo después para clausurar el evento.
“No pueden actuar antes de las elecciones de mitad de mandato”, apuntó Curt Mills, director ejecutivo de “The American Conservative” y aliado de Vance, refiriéndose a su participación en la escena nacional. “La pregunta es: ¿será una decisión en noviembre, en febrero o en primavera?”.
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Con información de Adam Cancryn y Kit Maher, de CNN.