De “¿Quién quiere ser millonario?” a la Champions League: la historia del DT lituano que debutará en el Teatro de los Sueños
Por Federico Leiva, CNN en Español
“¿Quieres ir por más?”. No está claro si esa pregunta existió, pero, de haberlo hecho, la respuesta de Valdas Dambrauskas seguramente habría sido un “sí” rotundo. O quizás no, porque, a fin de cuentas, este amante del ajedrez es ante todo un estratega, la misma cualidad que lo ha hecho subir escalones temporada tras temporada en los poco más de 20 años de carrera como entrenador. Y es la misma cualidad que lo llevará este jueves a escribir una de las historias más curiosas e impactantes de la UEFA Champions League 2026-2027.
En el fútbol existen dos tipos de entrenadores. Uno es el de aquellos exfutbolistas que, una vez retirados, deciden incursionar en la dirección técnica, empapados del conocimiento que fueron acumulando durante años de patear el balón, aplicando consejos y enseñanzas que escucharon de sus propios entrenadores. Estos son claramente mayoría en el mundo del fútbol.
Pero existe también otra raza de DT, una que no nace del césped, sino de los libros. A esta clase pertenece Dambrauskas, un lituano de 49 años que está a punto de cumplir uno de sus mayores sueños: dirigir en el torneo de clubes más importante y prestigioso de Europa.
Dambrauskas intentó el camino tradicional. Jugó fútbol hasta los 23 años, pero, según los registros, nunca pasó de la tercera división del fútbol de su país. Lo suyo estaba en el estudio, donde consiguió un diploma en ingeniería.
En 2002, a los 25 años, se le dio por participar en “Šeši Nuliai – Milijonas”, la versión lituana del popular concurso televisivo “¿Quién quiere ser millonario?”, donde los concursantes van respondiendo preguntas de opción múltiple, acumulando dinero si responden correctamente.
Dambrauskas se llevó unas 4.000 litas lituanas (poco más de US$ 900), según el sitio deportivo FourFourTwo, que habló con él hace unos años. En esa época, eso podía equivaler a un año de salario para muchos trabajadores lituanos. El dinero que muchos emplearían para darse algunos gustos, irse de vacaciones o ayudar a las finanzas familiares, él lo usó para su futuro.
Pagó dos pasajes a Londres para él y la que sería años más tarde su esposa, con el objetivo de estudiar en el país de los inventores del fútbol para ser entrenador. No fue fácil. Según le dijo a FourFourTwo, “después de pagar nuestros vuelos y alojamiento, nos quedaba dinero solo para un mes”.
Buscó empleo en comercios comunes y corrientes a la par que estudiaba Ciencias del Deporte y Entrenamiento en la Universidad Metropolitana de Londres, donde finalmente obtuvo la certificación para comenzar a ser entrenador.
Sus primeros pasos llegaron en la academia del Manchester United, uno de los gigantes del continente. Durante cinco años —entre 2005 y 2010— trabajó con juveniles de entre 12 y 16 años en los Diablos Rojos y también en el Fulham y el Brentford, de acuerdo con el sitio Transfermarkt. Durante ese tiempo también se hizo cargo del London Tigers, un club de la novena división del país. Tuvo éxito, el necesario para que la federación lituana lo convocara para conducir al equipo nacional sub-17, sub-18 y sub-19.
En las selecciones juveniles no tuvo logros descollantes, pero el DT Valdas Urbonas lo llamó en 2011 para sumarse a su cuerpo técnico en el Ekranas, el campeón vigente de la primera división de Lituania. En ese punto de su carrera, para muchos la decisión de volver a su país podría ser un retroceso, pero para él fue una decisión estratégica y muy pensada.
Como él mismo dijo: “Inglaterra era muy buena, un lugar con excelentes condiciones laborales, pero quería ponerme a prueba a nivel profesional. Puedes trabajar en Inglaterra otros 20 años y ningún club que juega en la Champions League te prestará atención. La competencia es enorme”, dijo en una entrevista a su llegada al Ekranas.
“No quiero decir que tenga miedo a la competencia, pero tienes que encajar en un círculo que te conozca, ser buen conocido de otra persona para llamar la atención de los famosos clubes ingleses”, agregó.
No hace falta decir que esa decisión pagó sus dividendos, y por mucho. Dambrauskas inició allí un recorrido de 15 años prácticamente ininterrumpidos dirigiendo. Los primeros dos años fueron como asistente, y tras conseguir un par de títulos, se hizo cargo del primer equipo del Ekranas y luego del Zalgiris Vilna, el club que lo catapultó en el fútbol de la región.
Dambrauskas llevó al club más popular del país a un bicampeonato de liga y de copa local en 2014-2015 y 2015-2016, además de otro bicampeonato en la Supercopa de Lituania (2015-2016 y 2016-2017).
De allí pasó por el fútbol letón, donde fue campeón con el RFS; el croata, con el HNK Gorica y HNK Hajduk Split (campeón otra vez); el búlgaro, con el Ludogorets (un título más); el griego, con el OFI Creta; el chipriota, con el Omonia Nicosia; y el húngaro, con el Diósgyőri VTK.
La carrera de trotamundos dio un nuevo giro el 1 de junio de 2025, cuando llegó a Azerbaiyán para asumir las riendas del desconocido Sabah FK, un equipo con solo ocho años de historia en la primera división. Le bastaron 12 meses para sacarlo campeón de liga y copa, un doblete que lo metió en las tortuosas —pero muy ilusionantes— instancias preliminares de la Champions League.
Para un equipo de una liga menor como la de Azerbaiyán, el camino hasta la fase de liga de la Champions parece una pesadilla, incluso para un campeón nacional. Hay rivales desconocidos y condiciones que pueden ser extremas, como el frío, el calor y los largos viajes. Son cuatro instancias que superar, y el más mínimo traspié termina con la ilusión.
Pero Dambrauskas llevó al Sabah a una contundente victoria sobre el The New Saints galés, el Kuopion Palloseura finlandés y el Aarhus GF danés. La clasificación, entonces, necesitaba otro triunfo ante el Hapoel Beer Sheva de Israel, y este llegó en forma de milagro.
La serie inició como visitante en Rumania, donde el Hapoel sacó ventaja 2-1. La revancha parecía muy cuesta arriba, con los israelíes ganando por otro idéntico marcador hasta bien entrado el segundo tiempo, pero entonces llegó el empate en el juego al minuto 74 y el del global en el 90’+4.
En el suplementario, el equipo de Dambrauskas aprovechó la expulsión de un rival para marcar otros dos goles que determinaron la primera clasificación del Sabah a la instancia de grupos de la Champions League en toda su historia. Un logro increíble para un club con menos de una década de experiencia en la primera división de su país.
El sorteo de rivales realizado hace unas dos semanas dejó un último guiño a Dambrauskas, que este jueves quizás sienta que se cierra un círculo perfecto: su equipo debutará en el máximo torneo de clubes del mundo visitando al Manchester United, el club donde pasó sus primeros años dirigiendo categorías juveniles.
Será visitante en el país del que se fue para lograr reconocimiento. Estará una vez más ante los reflectores, ya no en un concurso de preguntas y respuestas, sino bajo las luces del Teatro de los Sueños (como se conoce al Estadio Old Trafford).
No tendrá nada que perder y todo para ganar. Exactamente igual que hace más de 20 años frente a las cámaras de televisión de Lituania. “¿Quién quiere ser millonario?”. Quizás a Dambrauskas haya que preguntarle: “¿Quién quiere seguir soñando?”.
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