La Fed dice que ignora la política, pero sus decisiones sobre las tasas cuentan una historia más compleja
Análisis de Elisabeth Buchwald, CNN
Los funcionarios de la Reserva Federal coinciden en que la inflación debe volver al objetivo anual del 2% del banco central. Sin embargo, la guerra con Irán ha disparado los precios de la gasolina, y los aumentos de precios comienzan a extenderse más allá de las estaciones de servicio. El mes pasado, esto llevó a los funcionarios de la Fed a subir las tasas por primera vez en 3 años para enfriar la economía y reducir la inflación.
No obstante, este mes, pese al empeoramiento del panorama de la inflación, se espera ampliamente que la Fed mantenga las tasas sin cambios en su reunión del miércoles.
¿Ocurriría lo mismo si no faltaran apenas 6 días para las elecciones intermedias?
En su conferencia de prensa del miércoles a las 2:30 p.m., hora local, es probable que el presidente de la Fed, Kevin Warsh, enfrente preguntas sobre presiones políticas si el banco central mantiene las tasas sin cambios. La independencia de la Fed es un pilar fundamental de sus decisiones de política monetaria. Sin embargo, en un año electoral, esa independencia queda inevitablemente bajo la lupa.
Fuera del período de la pandemia, cuando las tasas se mantuvieron cerca de cero, la Fed ajustó las tasas dentro de los 2 meses anteriores al día de las elecciones en 4 de los 5 años electorales más recientes.
En septiembre de 2024, por ejemplo, la Fed recortó su tasa de interés de referencia en 0,5 puntos porcentuales apenas 6 semanas antes de las elecciones presidenciales. Eso marcó el inicio de un ciclo de recortes, mientras la inflación se moderaba y los funcionarios comenzaban a preocuparse por el debilitamiento del mercado laboral.
En el período previo a las elecciones de 2022, el banco central aplicó 2 aumentos consecutivos de 0,75 puntos porcentuales, el triple de la magnitud habitual de un ajuste, mientras combatía la inflación más alta en casi 4 décadas. En la reunión posterior al día de las elecciones anunció otro aumento, esta vez menor, de 0,5 puntos porcentuales.
En 2016, los funcionarios no modificaron las tasas en las 2 reuniones inmediatamente anteriores al día de las elecciones y las subieron en 0,25 puntos porcentuales en la reunión siguiente.
En aquel entonces, Patrick Harker, quien presidía la Reserva Federal de Filadelfia, apoyaba un aumento de tasas en septiembre. Sin embargo, dijo que se oponía a subirlas en la reunión de noviembre, prevista apenas 6 días antes de las elecciones presidenciales.
“Lo que me preocupa es que, dependiendo del resultado de las elecciones y de lo que ocurra después, si hay políticas que tengan efectos distorsionadores a los que debamos responder, tendremos que responder”, dijo Harker en octubre de 2016. “Y no sé qué rumbo tomará eso. Pero quizá sea prudente esperar hasta haber despejado parte de esa incertidumbre”.
No obstante, la entonces presidenta de la Fed, Janet Yellen, afirmó que las elecciones no influyeron en el proceso de toma de decisiones de los funcionarios.
En vísperas de la reunión de esta semana, los funcionarios de la Fed han indicado que consideran que las condiciones económicas no justifican otro aumento inmediato y que prefieren esperar a tener más datos. Esto se debe a que subir las tasas demasiado pronto podría debilitar innecesariamente la economía; por ejemplo, al llevar a los consumidores a reducir el gasto ante el aumento de los costos de los préstamos.
Ese enfoque prudente contrasta con las exigencias del presidente Donald Trump de que se reduzcan las tasas.
Los funcionarios electos, en particular los presidentes, suelen favorecer tasas de interés más bajas porque abaratan los préstamos para consumidores y empresas. Trump, cuyo apoyo ha disminuido en los últimos meses a medida que subieron los precios de la gasolina y otros costos, ha intensificado la presión sobre la Fed para que baje las tasas.
Trump eligió a Warsh para suceder al presidente de la Fed, Jerome Powell, tras criticar reiteradamente al banco central por no recortar las tasas con mayor intensidad. Sin embargo, la primera medida importante de Warsh al frente del banco central fue un aumento de tasas, una decisión que muchos interpretaron como una señal de que no permitiría que la política interfiriera en las decisiones de la Fed.
No obstante, si la Fed mantiene las tasas sin cambios, como se espera, Warsh quizá deba esforzarse más de lo habitual para convencer a los estadounidenses de que el calendario político no influyó en la decisión. Aunque el presidente de la Fed tiene un poder considerable en la institución, cuenta con un solo voto en un comité de 12 miembros.
“Un endurecimiento de la política monetaria no puede parecer una medida contra el Gobierno, mientras que mantener las tasas sin cambios no puede parecer una concesión”, señaló Gregory Daco, economista jefe de EY-Parthenon, en una nota la semana pasada.
Por su parte, Aditya Bhave, director de investigación económica sobre Estados Unidos de Bank of America, señaló que, dado que los inversionistas esperan que la Fed mantenga las tasas sin cambios, un aumento podría tomar a los mercados por sorpresa y provocar más volatilidad en un momento ya de por sí tenso.
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