Skip to Content

Las brasileñas exigen protección ante el récord de feminicidios. Flávio Bolsonaro y Lula toman nota en búsqueda de su voto

Por Alessandra Freitas, CNN en Español

Tainara Souza Santos, de 31 años, estaba con amigos en un bar tras salir de una fiesta, alrededor de las 6 de la mañana del sábado 29 de noviembre de 2025, cuando Douglas Alves da Silva, de 26 años, se le acercó presa de los celos.

Habían tenido un romance y, tras discutir con Souza Santos, Alves da Silva fue expulsado del bar por lo que decidió esperarla afuera en un Volkswagen Golf negro. Cuando Tainara salió, él condujo hacia ella, la atropelló y la arrastró durante un kilómetro a lo largo de la Marginal Tietê, una de las vías rápidas más transitadas de San Pablo, según la policía y testigos.

Tainara pasó cerca de tres semanas hospitalizada con graves heridas, le amputaron ambas piernas y finalmente murió en Nochebuena. Dejó dos hijos, que entonces tenían 12 y 8 años.

Da Silva permanece detenido desde el día siguiente al presunto crimen y será juzgado por un jurado popular. CNN contactó a su abogado para obtener comentarios.

El crimen provocó indignación y protestas y se convirtió en uno de los casos de feminicidio más emblemáticos de Brasil: el asesinato de una mujer por el hecho de ser mujer, ya sea a manos de su pareja o por desprecio hacia las mujeres, y la forma más extrema de violencia contra ellas.

La madre de Tainara aún recuerda el escalofrío que sintió cuando el teléfono la despertó aquella madrugada y la conmoción al ver en el hospital la magnitud de las heridas de su hija.

“Nada puede preparar a una madre para ver a su hija así”, dijo a CNN Lúcia Aparecida Souza da Silva.

Sin tiempo para asimilar la brutalidad del ataque, Lúcia tuvo que autorizar la amputación de las piernas de su hija. En las semanas siguientes, vio a los médicos realizar procedimientos cada vez más extensos para salvarla de infecciones y complicaciones.

“Era una chica enamorada de la vida… luchó mucho por vivir”, dijo, al recordar a su hija como extrovertida, juguetona y amante del baile. “Quisiera poder volver el tiempo atrás, despertar y descubrir que todo esto fue solo una pesadilla”.

Casos como el de Tainara han ganado protagonismo en este año electoral, y candidatos de todo el espectro político buscan conquistar el voto de las mujeres con promesas de combatir la violencia de género – especialmente el presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva, que busca la reelección, y su rival de derecha, el senador Flávio Bolsonaro.

El 4 de febrero, Lula lanzó un pacto nacional contra el feminicidio. Durante la convención que oficializó su candidatura a la reelección, dijo: “Si golpeas a una mujer, no necesitas votar por mí” y prometió ampliar la red de atención a las víctimas y fortalecer las comisarías especializadas. Flávio Bolsonaro, por su parte, apareció junto a su esposa y sus dos hijas en su primer anuncio televisivo y aseguró que en su casa “son ellas las que mandan”. También prometió una política de “tolerancia cero” contra el feminicidio y defendió penas más severas para los agresores.

Las mujeres representan el 52,84% del electorado brasileño, con casi 84 millones de votantes registradas, según el Tribunal Superior Electoral del país. Eso las convierte en un electorado clave en la reñida segunda vuelta del 25 de octubre entre el Bolsonaro.

Bolsonaro lideró la primera vuelta del 4 de octubre con el 47,03% de los votos válidos, frente al 45,16% de Lula: una diferencia de 2,2 millones entre más de 119 millones de votos válidos.

Una encuesta realizada en abril por Datafolha reveló que el 73% de las mujeres consideraba la violencia contra las mujeres la forma de criminalidad más grave en Brasil, frente al 49% de los hombres. En el conjunto de los entrevistados, el porcentaje fue del 61%.

Brasil promulgó en 2006 su emblemática Ley Maria da Penha contra la violencia doméstica y en 2015 reconoció formalmente el feminicidio como un agravante específico del homicidio. Más recientemente, una ley sancionada por Lula en 2024 estableció el feminicidio como un delito autónomo, castigado con hasta 40 años de prisión, una de las penas más severas del Código Penal brasileño.

Aun así, el número de víctimas sigue en aumento.

Brasil registró 1.571 víctimas de feminicidio en 2025, la cifra más alta desde que el país comenzó a contabilizar este delito como una categoría específica hace diez años, según el Foro Brasileño de Seguridad Pública (FBSP), una organización independiente que analiza datos de seguridad.

Eso equivale a más de cuatro mujeres asesinadas cada día por razones de género, un aumento del 4% respecto al año anterior.

“La seguridad pública es uno de los temas más importantes, y todos los candidatos —estén realmente comprometidos o no— han tenido que abordar la violencia contra las mujeres”, dijo Juliana Martins, psicóloga y gerente de relaciones institucionales del FBSP.

Pese a la polarización, Débora Thomé, politóloga e investigadora de la Fundación Getulio Vargas (FGV) que estudia la representación política de las mujeres, describe el feminicidio como un tema de convergencia.

“El riesgo de morir no es una preocupación solo de las mujeres de izquierda. También es una preocupación de las mujeres de derecha”, dijo a CNN.

Tras conocerse los resultados de la primera vuelta, la violencia contra las mujeres fue uno de los primeros temas del discurso de Flávio Bolsonaro.

“La era del PT solo está dejando como legado el récord de mujeres asesinadas, brasileños endeudados, impuestos altos, desesperanza y empresas cerradas”, dijo.

Thomé afirmó que este tipo de declaraciones marca un cambio en la derecha. Antes, las candidatas conservadoras hacían campaña principalmente en defensa de la familia. “Todavía lo dicen”, señaló. “Pero ahora también hablan de (la violencia contra las mujeres) dentro de una idea de familia. Es algo que la derecha ha ido aprendiendo de la izquierda”.

Aunque ambos bandos prometen enfrentar el feminicidio, sus enfoques son distintos.

Según Thomé, los políticos conservadores suelen poner mayor énfasis en el castigo, la persecución penal y la seguridad pública, mientras que la izquierda suele priorizar la protección social, la autonomía de las mujeres y la restricción del acceso a las armas de fuego.

Desde su regreso al poder en 2023, Lula ha firmado leyes que endurecen las penas de prisión por feminicidio, refuerzan las medidas de protección de emergencia y ponen asistencia financiera al alcance de las mujeres que huyen de hogares violentos. Su gobierno también reactivó un programa para ampliar los centros de atención especializada y, a principios de este año, lanzó una iniciativa nacional que reúne a los tres poderes del Estado para coordinar los esfuerzos contra el feminicidio.

Pese a esos esfuerzos, los feminicidios siguen en aumento, aunque las muertes violentas intencionales cayeron un 8,2%, a 40.775, su nivel más bajo desde 2012. Los intentos de feminicidio aumentaron un 5,9%, según el FBSP.

Sin embargo, Martins advierte que parte del aumento refleja un mejor registro: la policía identifica cada vez más estos asesinatos como feminicidios, más mujeres denuncian y las instituciones prestan más atención a la violencia de género.

Aun así, la persistencia de las cifras alimenta dudas sobre si las políticas vigentes y su aplicación bastan, un argumento que la oposición usa contra el gobierno de Lula.

Para Flávio Bolsonaro, la seguridad de las mujeres encaja en su agenda de seguridad pública, popular entre sus votantes, y le permite ampliar su alcance más allá de la base tradicional de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro.

Una encuesta de Datafolha publicada el 15 de octubre mostró que Lula concentraba el 55% de las intenciones de voto válidas entre las mujeres, frente al 45% de Flávio Bolsonaro. Entre los hombres, Bolsonaro obtenía el 56% del apoyo, mientras que Lula registraba el 44%.

Por eso, su enfrentamiento con su madrastra, la ex primera dama Michelle Bolsonaro, fue uno de los momentos más problemáticos de su campaña. En junio, ella lo acusó de humillarla y maltratarla, y dejó la presidencia del ala femenina del Partido Liberal (PL). Ambos se reconciliaron y aparecieron juntos en un anuncio televisivo en julio con la promesa de combatir la violencia contra las mujeres.

A medida que las propuestas para proteger y empoderar a las mujeres ganan espacio en el debate político, las expertas describen una reacción preocupante: hombres que responden con más violencia.

“Lo que hemos visto es un aumento no solo de la violencia, sino de la crueldad”, dijo Martins.

Según Lúcia, Tainara solo había estado con su agresor una vez y le dijo que no quería una relación con él.

“Él nunca fue nada para ella”, dijo Lúcia. “No supo aceptar un no”.

Según ella, él aparecía una y otra vez en los lugares que frecuentaba su hija: “Donde ella estaba, él estaba”.

El peligro tras rechazar a un hombre o terminar una relación es un patrón recurrente en la violencia de género.

Martins describe una “espiral” que rara vez comienza con el asesinato: amenazas, abuso psicológico, aislamiento de amigos y familiares, control del dinero y, finalmente, violencia física, a menudo seguida de disculpas y una fase de “luna de miel”.

“Es precisamente cuando ella rompe la relación que corre mayor riesgo”, dijo.

Para Alana Anísio Rosa, el simple hecho de rechazar a un pretendiente casi le cuesta la vida.

Luiz Felipe Sampaio Cabral Silva entrenaba en el mismo gimnasio que ella en São Gonçalo, en Río de Janeiro. A finales de 2025, empezó a dejar chocolates y flores en la puerta de la casa de su familia, firmados por un “admirador secreto”. El 22 de diciembre, reveló su identidad. Alana, entonces de 20 años y preparándose para estudiar medicina, le agradeció con amabilidad por Instagram y le dijo que estaba concentrada en sus exámenes. Él prometió que ese sería el último regalo.

Según la madre de Alana, Jaderluce Anísio de Oliveira, en febrero él pasó una semana vigilando la casa de la familia desde una iglesia al otro lado de la calle. Luego, un viernes por la noche, siguió a Alana hasta la puerta de entrada y la atacó con una navaja.

Jaderluce, que llegó más temprano de lo habitual porque el tablero de su auto había fallado, oyó los gritos y entró corriendo. Lo encontró encima de su hija.

“Grité su nombre y él siguió apuñalando a Alana”, dijo. “Ella ya no tenía fuerzas”.

Alana sobrevivió a 55 puñaladas, 13 de ellas en la cabeza, según Jaderluce. Recibió nueve unidades de sangre y pasó 26 días en el hospital, 14 de ellos en coma inducido.

“Quería desfigurar a Alana”, dijo Jaderluce. “Iba directo a su cara”.

Cabral Silva fue detenido y acusado de intento de feminicidio; el proceso sigue en curso. En una audiencia en abril, dijo haber sufrido un apagón y no recordar el ataque, según CNN Brasil. Un testigo declaró que él había comprado la navaja en noviembre, meses antes. CNN contactó a su defensa para obtener comentarios.

La familia se mudó de la casa donde Jaderluce había vivido durante 50 años. Alana ahora cierra hasta la ventana más pequeña del baño, pese a vivir en una casa con muros altos.

Regina Jardim, cuya hija Priscila fue asesinada a tiros en 2007 por un hombre con el que había terminado tras menos de tres meses de relación, lleva casi dos décadas documentando feminicidios en redes sociales para concientizar sobre el problema.

Con los años, ha notado un patrón que se repite aunque cambien las leyes.

“Todas dijeron que no. En algún momento, todas dijeron que no”.

Jardim convirtió su duelo en una larga campaña por justicia, pero cree que endurecer las penas no basta para resolver el problema.

“La pena no lo resuelve. La pena es solo una respuesta a la sociedad”, dijo. “Lo que lo resuelve es la educación”.

Martins coincide en que la respuesta debe ir más allá de las sanciones penales.

Destacó la importancia de detectar las amenazas y el abuso psicológico antes de que escalen, ampliar servicios de apoyo como los refugios públicos, capacitar a la policía y ayudar a las mujeres a salir de relaciones abusivas de forma segura.

Flávio ha manifestado su apoyo a ampliar el acceso a las armas de fuego para la defensa propia, según Folha de S. Paulo, algo a lo que se oponen expertas como Thomé.

“Cuando aumenta el número de armas, aumenta el número de feminicidios”, dijo Thomé. “Un cuchillo tiene muchas menos probabilidades de matar a alguien que un arma de fuego”.

Un estudio de 2026 de la organización brasileña sin fines de lucro Instituto Sou da Paz halló que los ataques con armas de fuego se asociaron con una probabilidad de muerte aproximadamente un 85% mayor que los ataques con otros medios, según un análisis de feminicidios consumados y tentativas en São Paulo entre 2023 y 2025.

Brasil ya cuenta con algunas de las herramientas legales contra la violencia doméstica más reconocidas de América Latina. El desafío, según los expertos, está en garantizar que esas protecciones lleguen a las mujeres antes de que las amenazas se vuelvan mortales.

Para las familias de las víctimas, el debate va más allá de las promesas de campaña.

A principios de este año, Lúcia le escribió a Lula para exigir castigos más duros para los hombres condenados por matar a mujeres. En marzo, se reunió con el presidente en São Paulo.

Según Lúcia, Lula le dijo que había recibido la carta y que haría lo que pudiera, aunque los cambios legales también dependían de otros líderes políticos.

“Vemos cómo la preocupación por la violencia contra las mujeres también podría influir en las decisiones de los votantes en las elecciones legislativas”, dijo Débora Thomé. “Si estoy muy preocupada por el feminicidio, es natural que vote más por mujeres”.

Las elecciones del 4 de octubre sí llevaron a más mujeres a cargos públicos. Un récord de 109 mujeres fueron elegidas para la Cámara de Diputados de Brasil, de 513 escaños, frente a 90 en 2022, apenas el 21% del total. En el Senado, las mujeres ganaron 12 de los 54 escaños en disputa, la cifra más alta en una elección desde el retorno de la democracia.

Lúcia nunca imaginó que su familia pasaría a formar parte de las estadísticas de feminicidio de Brasil.

Ahora, espera que la indignación por la muerte de su hija se traduzca en algo más que discursos políticos, mientras intenta afrontar una pérdida que ningún resultado electoral puede reparar.

“Estoy aprendiendo a vivir con su ausencia”, dijo. “Tiene que haber justicia… No basta con ponerlo en el papel. Hay que cumplirlo”.

The-CNN-Wire
™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.

Article Topic Follows: CNN-Spanish

Jump to comments ↓

CNN Newsource

BE PART OF THE CONVERSATION

ABC 17 News is committed to providing a forum for civil and constructive conversation.

Please keep your comments respectful and relevant. You can review our Community Guidelines by clicking here

If you would like to share a story idea, please submit it here.