Ser “influencer” parece el nuevo sueño estadounidense para los jóvenes y las universidades aprovechan el auge
Por Ramishah Maruf, CNN
Ser influencer es el nuevo trabajo glamuroso de la generación Z. Así que, si más de la mitad de los jóvenes dicen que quieren ser influencers, ¿por qué no estudiarlo?
La Universidad Estatal de Arizona (ASU, por sus siglas en inglés) anunció recientemente una licenciatura en creación de contenido para quienes sueñan con monetizar su canal de video o dedicarse profesionalmente a las redes sociales, según su sitio web.
Y este otoño, la Universidad de Syracuse lanzará “una especialización interdisciplinaria diseñada para preparar a los estudiantes para carreras en creación de contenido, emprendimiento digital y el ecosistema que apoya a creadores y negocios en línea”.
Cada vez menos jóvenes ven la universidad como una puerta de entrada a empleos de oficina y ascenso social. Además, los estudiantes universitarios se enfrentan a numerosos obstáculos: la inteligencia artificial, las nuevas normas de préstamos estudiantiles de Trump y un mercado laboral que parece reacio a contratar recién graduados.
En cambio, la floreciente economía de los influencers —y el éxito repentino de algunos creadores— se han convertido en una nueva inspiración profesional para muchos jóvenes. Goldman Sachs estimó que la economía de los creadores podría valer casi US$ 500.000 millones para 2027.
La ASU afirma que su programa prepara a los estudiantes para carreras que abarcan desde la narración de historias de marca hasta la creación de podcasts. Entre los cursos se incluye “Cómo convertirse en influencer” y un proyecto final en el Estudio de Creación de Contenido de la universidad en Los Ángeles.
(La universidad informó a CNN que no concederá entrevistas sobre la nueva especialización).
Para los aspirantes a creadores de contenido, la universidad también puede convertirse en un estudio de producción.
“El campus universitario es un verdadero campo de juego para que (los aspirantes a influencers) triunfen”, dijo Dylan Huey, de 24 años, fundador de REACH, una organización nacional en campus universitarios centrada en las industrias de las redes sociales y el entretenimiento.
Los estadounidenses están perdiendo la confianza en la educación superior. Según Gallup, el porcentaje de adultos estadounidenses con poca o ninguna confianza en la educación superior aumentó del 10 % en 2015 al 32 % en 2024. Casi un tercio mencionó los altos costos o afirmó que las universidades no preparan bien a los estudiantes para el mercado laboral actual.
Ryan Schram, director ejecutivo del Centro para la Economía Creativa de Syracuse, considera que la especialización en creación de contenido de la universidad es una puerta de entrada a empleos que no existían hace una década.
“Muchos de los estudiantes con los que hemos hablado desean principalmente trabajar en algo relacionado con la economía creativa, pero no todos quieren estar detrás del micrófono”, comentó.
En 2026, la creación de contenidos se ha colado en todo tipo de currículums.
“Tener presencia digital significa que puedes conseguir un trabajo”, dijo Huey, incluso si eso significa grabar TikToks de finanzas mientras completas tu título de ingeniería.
Huey es un ejemplo de este nuevo tipo de emprendimiento: dijo que llegó a 1 millón de seguidores como creador a los 15 años y, al año siguiente, ya representaba a la personalidad de las redes sociales Lil Huddy. Y la capacidad de influencia va más allá de Instagram y TikTok.
“La mayoría de las personas que pierden su trabajo, lo primero que hacen es ir a LinkedIn”, dijo. “Y si no tienes una marca personal en LinkedIn, no tienes seguidores. Si no tienes una red de contactos, ¿quién va a ver eso?”.
La vida universitaria se ha convertido en un terreno fértil para la creación de contenido en los últimos años, desde el fenómeno viral de la entrada a las hermandades femeninas en Alabama hasta los orígenes de Alix Earle en la Universidad de Miami. Earle gana hasta US$ 450.000 por cada historia de Instagram, según publicó el New York Times el año pasado.
El año 2024 marcó un punto de inflexión para la creación de contenido como carrera profesional, tras años de desarrollo durante la pandemia y posteriormente, declaró a CNN Brooke Erin Duffy, profesora de comunicación en la Universidad de Cornell.
“Mucha gente fue despedida o suspendida temporalmente, pero también se dieron cuenta de que el trabajo podía ser otra opción”, dijo Duffy. “Fue la tormenta perfecta, eso sumado al repentino auge de TikTok”.
Muchos sueñan con ganar mucho dinero publicando videos sobre matcha y clases de pilates. Pero el mercado de los influencers está simplemente saturado, dijo a CNN Freddy Tran Nager, profesor asociado de la Universidad del Sur de California, quien imparte una clase llamada Estrategias de Influencers desde 2018.
Quienes aspiran a ser creadores de contenido necesitan encontrar un nicho, dijo. Y tal vez estudiar una segunda carrera en algo como literatura o teología, un consejo cada vez más común en la era del contenido generado por IA.
“Un estudiante promedio que ingresa a uno de estos programas, que no es atleta, que no tiene la belleza de una supermodelo o que no es un comediante nato”, podría tenerlo muy difícil, dijo.
“El trabajo de influencer tiene una tasa de éxito similar al de la actuación”, dijo.
Las marcas también se están volviendo más tacañas con quién trabajan y cuánto invierten; ya no todos consiguen un viaje gratis a Coachella.
“Sí, escuchamos historias como la de Alix Earle, pero la realidad es que mucha gente apenas llega a fin de mes”, dijo Duffy.
Tran Nager espera que nuevos programas como la carrera de creación de contenido de ASU también destaquen las dificultades de la industria de las redes sociales.
“Es un sector hipercompetitivo. Hay demasiado contenido y la IA ha ganado terreno rápidamente”, dijo, “por eso es bueno tener un trabajo fijo en una compañía de seguros procesando formularios de reclamaciones”.
The-CNN-Wire
™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.