México despierta del sueño que fue el Mundial 2026 entre truenos, cánticos, banderas, lágrimas y súplicas
Por Andrea Saint Martin, CNN en Español
La selección mexicana de fútbol llegó este domingo al tan esperado quinto partido del Mundial 2026 con la frase “¿Y si sí?” repetida entre sus aficionados como si se tratara del mantra que les permitió soñar, por primera vez, en cosas tan grandes como ganar su primer título.
Desafortunadamente, toda una nación que ya se veía viajando a Miami para enfrentar a Noruega se vio obligada a despertar de golpe tras caer 3-2 ante Inglaterra en el último duelo que el Estadio Ciudad de México —conocido popularmente como Estadio Azteca— albergó del torneo.
México es coanfitrión de esta Copa del Mundo con Estados Unidos y Canadá, por lo que el Coloso de Santa Úrsula no verá rodar el balón ni un minuto más, aunque se podría argumentar que podría ser la sede ideal para la final. Momentos legendarios en la historia del fútbol como el “Partido del Siglo”, “la mano de Dios” y los campeonatos de Pelé y Maradona en 1970 y 1986, respectivamente, lo avalan.
“Creo que el país, en general, ha demostrado que fuimos la mejor sede y es una lástima que se termine la Copa del Mundo para México, pero ni hablar”, dijo a CNN en Español Fernando, aficionado mexicano de Monterrey, Nuevo León, que junto a un grupo de amigos se uniformó con un traje sastre verde y un sombrero ranchero para ir a todos los partidos del Tri este Mundial.
Jesús, de la Ciudad de México, está de acuerdo, aunque no tenía boleto para el partido. “Hay mucha gente que no vamos a entrar y estamos aquí conviviendo y disfrutando todo el ambiente”.
Ese es el mismo caso de Lucía, también de la capital del país, quien decidió llevar a sus hijos, Alberto y Andrea, a las afueras del recinto para que vivieran la experiencia y tuvieran recuerdos similares a los que ella vivió en México 1986.
“Tenía como 9 años y es increíble cómo el fútbol te hace soñar”, aseguró a CNN en Español, agregando que, aunque han pasado 40 años, “para los aficionados del fútbol, no hay diferencia porque lo disfrutamos, lo vivimos y lo gozamos. La pasión es la misma”.
“Les digo a ellos que yo tengo un buen recuerdo de 1986, a pesar de muchas cosas vividas, como la eliminación con Bulgaria, que fue sumamente triste”, añadió. “Ahora, llegar hasta estas instancias con un equipo como Inglaterra es otra cosa. No importa el resultado”.
En el caso de Ernesto, de Acatlán de Osorio, Puebla, la diferencia entre haber vivido México 1986 y el actual Mundial está en la tecnología.
“Los tiempos han cambiado. La gente, la afición. Es muy bonito. En 1986 todo era analógico y ahora todo es digital, pero no importa. La alegría sigue siendo la misma”, dijo a CNN en Español, añadiendo que se sentía afortunado porque las entradas las consiguió su hijo en un sorteo del trabajo.
Cuarenta años antes, visitó el Estadio Azteca para otro partido de Inglaterra, que en esa instancia cayó ante Argentina, Diego Armando Maradona y “la mano de Dios”.
Que México lograra jugar como local hasta el último partido calendarizado en el país ya suena para muchos aficionados como algo histórico, sobre todo si se toma en cuenta que el hecho no se había logrado en 40 años y que la afición tricolor aprendió a no ilusionarse. Tras su eliminación en Qatar 2022 en fase de grupos, parecía absurdo que siquiera cruzara por su cabeza esa posibilidad.
En casa, los dirigidos por Javier Aguirre hicieron pase perfecto por la fase de grupos: tres victorias, nueve puntos y ni un solo gol en contra. En dieciseisavos de final, ante Ecuador, una maldición pareció romperse al obtener la victoria, aún sin recibir goles y pasando a la siguiente ronda en un duelo de eliminación directa.
Las celebraciones de millones en el Ángel de la Independencia, los videos en redes sociales de la selección musicalizados por temas icónicos como “El Rey”, de José Alfredo Jiménez; “Hasta que te conocí”, de Juan Gabriel; “Mi mayor anhelo”, de la Banda MS; y “Aquí no es así”, de Caifanes, solo alimentaron la ilusión de creer que se podría vencer a los ingleses, creadores del fútbol moderno y uno de los favoritos para levantar el título.
Los primeros 30 minutos del partido, los mexicanos hicieron pesar la localía: abuchearon al rival desde el primer minuto, cantaron “dale, dale, dale, México” mientras tocaba la batucada y ondearon en alto el verde, blanco y rojo en la tribuna norte del recinto gracias a las banderas que fueron obsequiadas.
Los dos goles de Jude Bellingham (a los 36 y 38 minutos) cayeron como golpes secos. Como si una cubetada de agua helada sacudiera a los presentes, a pesar de que la lluvia había azotado la zona por horas hasta el punto de que el silbatazo inicial tuvo que retrasarse una hora.
Y aunque todo parecía perdido y los fantasmas de recibir una goliza en casa comenzaron a verse reflejados en ojos llenos de preocupación, la hinchada se puso de pie y regresó a alentar con un cántico bien conocido y no explotado en las últimas semanas por las campañas de marketing: “¡Sí se puede, sí se puede!”
Esa fue la gasolina que despertó a los norteamericanos. Julián Quiñones, quien se ha convertido en una de las estrellas del conjunto tricolor e incluso ha sido personificado como santo en mantas y estampitas, abrió el marcador para el conjunto local.
La anotación se celebró con una lluvia de cerveza, como si se tratara de la liberación de todos los dolores achacados por generaciones que siempre han visto a su selección “jugar como nunca, pero perder como siempre”.
“Casi me desmayo con el gol de Quiñones”, gritó uno de los aficionados en la tribuna norte, en donde las banderas mexicanas volvieron a ondear con ilusión.
El medio tiempo ayudó a sacudir la tensión acumulada. Pausa al baño obligatoria, aunque las filas para poder entrar a uno parecían tomar más tiempo que el asignado al entretiempo.
Un respiro profundo, interrumpido por la visita del actor mexicano Jaime Camil y el boxeador Saúl Álvarez, uno de los mayores orgullos deportivos de la nación.
“Eres grande, México, que no se te olvide”, dijo el Canelo. “Hoy estoy aquí para que sepas lo chingón que eres y que todo el mundo se dé cuenta de que esto es México”.
La pausa luego fue musicalizada por Maná, banda de rock nacida en Guadalajara, Jalisco, que volvió a popularizarse tras su participación en la inauguración del torneo con la canción “Oye mi amor”.
En esta ocasión, interpretaron una versión rockera del icónico “El rey”, tema con el que México celebró en la cancha tras el triunfo ante Ecuador y que parecía recordar al rival quién manda en casa. No es coincidencia que, días antes, su vocalista Fher saliera a defender al Tri en redes sociales después de que Liam Gallagher, cantante de Oasis y conocido hincha de los Three Lions, aseguró que ganarían 5-0.
“A ver, ¡no manches! ¡Ubícate!”, dijo el mexicano en un video publicado por la cuenta de la banda.
El segundo tiempo solo vio la intensificación de los abucheos, los cánticos, los brincos y el grito del “¡Sí se puede!”. Al minuto 53, los locales exigieron la revisión del VAR, que culminó con la expulsión de Jarell Quansah.
La tarjeta roja se celebró con la misma intensidad del gol, con un zumbido que asemejaba al de una colmena de abejas furiosas.
“¡Échale cal!”, gritó un aficionado en la tribuna norte para celebrar.
El festejo duró como minutos. El árbitro marca falta del portero Raúl Rangel sobre Anthony Gordon. Penal para Inglaterra. Con el cobro de Harry Kane cae el tercero y México vuelve a vérselas negras.
Al minuto 66, los fans mexicanos vuelven a exigir el VAR por una llegada de Kane a Bryan Gutiérrez. Los locales gritan “¿Y si sí?” anhelando otra oportunidad. El árbitro concede el segundo penal de la noche, esta vez para México.
Para cuando Jiménez lleva el balón al fondo de la red, el Azteca ruge bajo una nueva lluvia de cerveza ante la promesa de que aún quedan 20 minutos, más lo que se agregue.
Llega la pausa de hidratación y los mexicanos cantan “De música ligera” de Soda Estéreo para sacudirse los nervios. Sin embargo, el tiempo avanza rápido y sin perdón.
Al finalizar los 90 minutos reglamentarios, el árbitro agrega 11. Los locales solo necesitan marcar un gol más para obligar al tiempo extra. No se dejan, apuntan a la portería del rival cada que pueden, pero ningún disparo concreta la anotación. Las tácticas se vuelven desesperadas y la tribuna suplica por otra oportunidad, por llegar a Miami, celebrar una noche más en el Ángel de la Independencia y no despertar del sueño.
¿Y si sí?
El domingo 5 de julio de 2026, para la selección mexicana la respuesta fue un rotundo no. Las tribunas se llenaron con caras de shock e incredulidad. Niños que no vivieron episodios como el “no era penal” o la doble eliminación por Argentina lloran desconsolados.
Para rematar la pesadilla, en el Estadio Azteca comienza a sonar “Three Lions” de Baddiel and Skinner and the Lightning Seeds mientras sus aficionados brincan y bailan en la tribuna sur y cantan una y otra vez “It’s coming home”. Luego, como si se tratara de una broma, se escucha “Wonderwall”, de Oasis. Los seguidores del Mundial 2026 saben que es la canción de celebración de los ingleses en este torneo. Parece que Liam Gallagher sí tenía razón.
Cientos de mexicanos no tardan en abandonar sus butacas. Otros se quedan en sus lugares despidiendo a la selección que, por primera vez en 40 años, los hizo olvidar sus problemas y a creer que sí se podía. Ya no hay deseos de ir a Paseo de la Reforma.
“Bueno, se acabó. Ahora toca trabajar el lunes”, dice uno de los aficionados mientras baja por las rampas del inmueble. Ya no lleva puesta la camiseta verde, pero sí carga un vaso de cerveza. Esa es la realidad del México que ya no puede improvisar una fiesta en la calle ni buscar excusas para no “chambear” al día siguiente. La cruda golpea y mañana todo vuelve desde cero.
Theo, de Londres, y Frida, de Pachuca, Hidalgo, se hicieron grandes amigos después de conocerse el año pasado en el Mundial de Clubes de la FIFA disputado en Estados Unidos. Al enterarse de que serían rivales en octavos de final de esta Copa del Mundo, no dudaron en hacer todo lo posible por ir juntos.
Portando las playeras de sus respectivas selecciones y máscaras de lucha libre, la mexicana contó a CNN en Español que consiguieron sus boletos para el encuentro tan solo un día antes.
“Para los dos (estar aquí) es un sueño. Lo logramos de último minuto”, detalló.
“Hoy somos rivales, pero si México gana, yo estaré feliz”, afirmó Theo antes del partido. “El fútbol es el verdadero ganador. Lo que más importa es la ocasión”.
“Yo ya había visitado el Azteca y estoy feliz de que este partido no se juegue en Estados Unidos”, agregó el inglés. “La atmósfera, el ruido y las condiciones hacen que este sea un gran momento. Será algo que recordaremos para todas nuestras vidas”.
En esta ocasión, el balón rodó a favor del europeo, quien recordó a CNN en Español que “It’s coming home” (“Regresará a casa”, en español).
“No pasa desde 1996 y fue en Wembley. El Azteca es tan icónico como Wembley, así que esperamos hacer un gran trabajo para continuar”, detalló. “Hoy se trata de darle un ejemplo al resto de la Copa del Mundo”.
Al finalizar el partido, los ingleses siguen cantando “Three Lions” mientras se suben a los vagones del tren ligero. Los mexicanos, aunque se topan una vez con la derrota, continúan bailando por las inmediaciones del Coloso de Santa Úrsula, agotan sus latas de espuma artificial y “hacen volar” a uno que otro voluntario.
La fiesta ahora es más contenida, como si se tratara de aferrarse a los últimos segundos de la fiesta mundialista, aunque esta realmente termina el 19 de julio. Al no haber más partidos en México, el fin es claro para los locales.
Pero eso no evita que, en la estación del Metro Tasqueña, un grupo de mexicanos saque unas latas de cerveza de su mochila y una botella de tequila.
“¡Ey, güero!”, grita uno de ellos a un grupo de británicos en el mismo andén mientras esperan el siguiente tren. Al entregarles las cervezas, piden un brindis por México, que los invitados entonan con entusiasmo.
¿Y si el verdadero mensaje del Mundial 2026 para México fue “el poder de la amistad”, que se volvió viral en redes sociales al ver la unidad del Tri? ¿Y si la alegría que nos dejó este último mes impulsa al país a no rendirse y volver a soñar con alcanzar la gloria? Lo confirmaremos en 2030.
The-CNN-Wire
™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.