The Cheesecake Factory conquista a las “mamás toscanas” de la generación Z
Por Ramishah Maruf, CNN
En The Cheesecake Factory parece que el tiempo se hubiera detenido en 2006. Y eso es precisamente lo que buscan los jóvenes que llegan al restaurante con prendas de estampado de leopardo y gafas de sol más grandes que las enormes porciones que allí se sirven.
Tomemos como ejemplo a Caroline Fisher, una joven de 23 años de Phoenix que encarna la estética de las “mamás toscanas”, un estilo basado en la nostalgia por las madres de los suburbios de principios de la década de 2000 y sus cocinas de inspiración italiana.
Una noche en The Cheesecake Factory, Fisher llevaba jeans acampanados, un cinturón marrón grueso y zapatos de tacón de cuña que había comprado en una tienda de segunda mano. Se alisó el cabello rubio platino y se dio volumen en la parte superior con un accesorio para el pelo. Se afinó las cejas y se maquilló los ojos con un efecto ahumado y sombras doradas. La lista de reproducción durante el trayecto al restaurante incluía a Norah Jones y Maroon 5, artistas que cosecharon grandes éxitos en la década de 2000.
Fisher forma parte de un grupo de comensales, en su mayoría jóvenes, que han recreado el estilo de “Desperate Housewives” en The Cheesecake Factory, la llamativa cadena de restaurantes conocida por su iluminación cálida y ambiental y sus imponentes columnas. Y estas “mamás toscanas” acumulan cientos de miles de visualizaciones en las redes sociales.
Fisher pidió una ensalada y papas fritas, y compartió una botella de vino con su amiga. Su amiga eligió un plato del menú Skinnylicious de la cadena, que, según Fisher, es la selección por excelencia de las “mamás toscanas”.
La cadena, que cuenta con más de 200 establecimientos en Estados Unidos, se vio recientemente envuelta, sin quererlo, en una guerra cultural provocada por una broma del expresidente Barack Obama sobre su estética. Pero la historia más interesante es lo bien que le está yendo a The Cheesecake Factory. Sus acciones han superado a las de las grandes empresas tecnológicas este año (cotizan en el Nasdaq bajo el símbolo CAKE). La compañía acaba de registrar su segundo trimestre consecutivo con ingresos superiores a US$ 1.000 millones.
¿Una de las principales razones? Las tendencias en redes sociales, como la estética de las “mamás toscanas”, impulsadas en gran medida por los consumidores más jóvenes.
La compañía atribuyó buena parte de su éxito a su mayor presencia en las redes sociales durante su más reciente presentación de resultados, el miércoles pasado. Un “porcentaje muy elevado” de sus clientes son jóvenes, afirmó el director financiero, Matthew Clark.
Cuando The Cheesecake Factory abre un restaurante en cualquier suburbio común y corriente, no hay otro establecimiento en los alrededores que pueda compararse con su grandeza palaciega. Es una “mezcla posmoderna de muchas referencias diferentes que parece casi de otro mundo porque no encaja perfectamente en una sola categoría”, dijo a CNN Evan Collins, diseñador y cofundador del Consumer Aesthetics Research Institute.
La gran cantidad de opciones de su menú, tan voluminoso como una guía telefónica, “se presta naturalmente a crear contenido atractivo y fácil de compartir en las redes sociales”, afirmó el presidente de la compañía, David Gordon, durante la presentación de resultados. Cabe destacar que The Cheesecake Factory no hizo referencia al debate político que la rodea y no respondió a la solicitud de comentarios de CNN sobre la estética de las “mamás toscanas”.
La tendencia de las “mamás toscanas” tiene sus raíces en la nostalgia. Pensemos en cocinas enormes con gabinetes oscuros, encimeras de granito, uvas artificiales y muchísimos adornos de gallos.
La estética de las “mamás toscanas” alcanzó su máxima popularidad en Pinterest este verano, aproximadamente cuando The Cheesecake Factory superó por primera vez los US$ 1.000 millones en ingresos trimestrales.
El atractivo de la estética de las “mamás toscanas” abarca desde la moda y la belleza hasta el diseño de interiores, según Pinterest. Las búsquedas de “atuendo de mamá toscana” aumentaron un 4.975% interanual, mientras que las de “mamá toscana de los años 2000” se dispararon un 1.501%.
La tendencia evoca una época que los estadounidenses suelen idealizar: el auge inmobiliario anterior a la crisis de 2008, cuando todavía era posible comprar una mansión suburbana sobrevalorada como vía de acceso a la clase media-alta.
La gente podía permitirse “conducir una bonita Lincoln Navigator, llevar jeans con pedrería y una blusa elegante, ir al spa y después pasar por Starbucks y The Cheesecake Factory”, dijo Collins, el diseñador, a CNN.
Nikole Jackson, una mujer de 32 años de San Antonio, Texas, lo describió como “un estilo maduro de los años 2000, no tanto el estilo de Britney Spears de esa década, sino más bien orientado hacia las Kardashian, que tenían una apariencia más majestuosa”.
A diferencia de otros establecimientos de los centros comerciales suburbanos, como Starbucks y Barnes & Noble, The Cheesecake Factory ha conservado esa estética, afirmó Jackson.
“Muchos lugares han perdido ese carácter y lo han reemplazado por una apariencia casi clínica, de un blanco brillante y austero”, dijo Jackson. “Y, afortunadamente, The Cheesecake Factory nunca lo perdió”.
“Todo lo que están haciendo está conectando con los clientes”, dijo a CNN Jon Tower, analista de renta variable de Citi.
Todo comenzó el año pasado con la incorporación de las categorías “Bites” y “Bowls” al menú de aperitivos, con porciones más pequeñas de platos como brochetas de pollo con waffles y tazones de salmón teriyaki a un precio más bajo. Pero lo más importante, según Tower, es que la compañía contrató recientemente una nueva agencia creativa, justo cuando comenzó a ganar popularidad en internet.
Poco después, comenzó a circular en las redes sociales la revelación de que casi todo lo que aparece en el gigantesco menú de The Cheesecake Factory se prepara desde cero, excepto los pasteles de queso. Para muchos consumidores agotados por la inflación, la comida fresca, las porciones enormes y el ambiente elegante justifican el precio.
“Cuando pido mi pollo a la parmesana con costra de hierbas, hay tres piezas de pollo en el plato”, dijo Jackson. “Y, por supuesto, te dan un montón de pan”.
Durante el último año, los creadores de contenido gastronómico comenzaron a grabar videos desde los reservados rojos acolchados del restaurante. Un truco viral para hacer pedidos —el plato de salmón cajún con camarones cajún y salsa cremosa de parmesano adicional— provocó un aumento de las ventas de ese plato, que lleva mucho tiempo en el menú, según la presentación de resultados.
Aunque las tendencias en redes sociales van y vienen tan rápido como el pan gratuito de The Cheesecake Factory, Tower afirmó que a la compañía no le falta contenido con el que trabajar.
“Tienen más de 250 platos en el menú con los que pueden jugar”, dijo.
Los recientes comentarios de Obama sobre The Cheesecake Factory reavivaron las conversaciones sobre la estética del restaurante. Bromeó diciendo que el presidente Donald Trump ha dejado la Casa Blanca con un aspecto que parece que “Saddam Hussein hubiera abierto un Cheesecake Factory”.
La controversia estalló rápidamente, comenzando con acusaciones de medios de tendencia conservadora sobre el elitismo de la era Obama y terminando con un excongresista republicano que declaró que esa noche estaría “aferrado a mis armas y a mi religión en el Cheesecake Factory de Greensboro”.
Pero los seguidores del estilo de vida de las “mamás toscanas” tenían poco que decir sobre el comentario, si es que estaban al tanto de la controversia.
“Escuchen, la Casa Blanca puede tener el aspecto que tenga, pero creo que The Cheesecake Factory no merece esas críticas porque a mí me encanta”, dijo Fisher.
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