Muere a los 90 años Walter Koenig, Chekov en la famosa serie “Star Trek”
Por Andy Rose, CNN
Walter Koenig, quien interpretó al exuberante navegante ruso Pavel Chekov en la serie original de “Star Trek” y en muchas de las películas posteriores de la franquicia, murió a los 90 años.
El actor murió “de viejo en su casa de North Hollywood” el domingo, dijo su agente Zachery McGinnis en un correo electrónico.
Aunque el Chekov de Koenig –con su corte de pelo modificado al estilo mop-top y su marcado acento– es recordado como un miembro esencial de la tripulación a bordo de la USS Enterprise, en realidad fue incorporado al programa en su segunda temporada, cuando el creador Gene Roddenberry buscaba añadir a la serie un joven símbolo sexual.
“Buscaban a alguien que generara el mismo tipo de seguimiento que tenían Davy Jones y The Monkees”, dijo Koenig en una entrevista incluida como contenido especial en un DVD de “Star Trek”.
Chekov debutó en la serie en 1967, en pleno apogeo de la tensión de la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética, cuando tener a un orgulloso personaje ruso como uno de los “buenos” era algo novedoso. Pero Roddenbery valoraba el aspecto juvenil de Koenig, aunque solo era cinco años menor que las estrellas William Shatner y Leonard Nimoy.
“Necesitamos urgentemente a un joven a bordo de la Enterprise; necesitamos actitudes y perspectivas juveniles”, dijo Roddenberry en un memorando de 1968 dirigido a los productores.
Koenig nació en Chicago, estadounidense de primera generación e hijo de inmigrantes lituanos. A los pocos meses de su nacimiento, su familia se mudó a Europa por el trabajo de su padre como intérprete, pero regresó a Estados Unidos cuando Koenig enfermó de cólicos, según contó en una entrevista de 2013 con el Archivo de la Televisión Estadounidense.
Koenig estudió actuación por primera vez en el legendario Neighborhood Playhouse de Nueva York, junto a James Caan y Christopher Lloyd. Chekov fue el primer papel importante de Koenig en televisión después de algunas apariciones menores, con frecuencia interpretando a personajes mucho más jóvenes que él. Entre ellas se incluyó un pequeño papel en la primera semana de la longeva telenovela “General Hospital” en 1963.
Uno de sus primeros papeles fue el de un joven desertor ruso en la efímera serie “Mr. Novak,” que hizo que Koenig entrara en el radar de los responsables de reparto para interpretar a un orgulloso personaje ruso.
Chekov hablaba con un acento característico y controvertido —del que la propia franquicia se burló en una película, en la que Chekov pedía a unos desconocidos desconcertados que le indicaran cómo llegar a los “buques nucleares” más cercanos—, pero a Koenig le irritaba la idea de que no se tomara en serio el dialecto.
“Las personas que estudiaban ruso en la universidad me decían: ‘Sabes, tu acento está completamente equivocado’”, dijo Koenig en una entrevista con Jacobs Brown Press, la editorial de su autobiografía. “Mi padre era lituano. El ruso era su lengua materna, y de él aprendí el acento”.
Aunque el personaje de Chekov fue creado en gran medida como un atractivo visual para adolescentes, Koenig se ganó el respeto de los aficionados y de los demás miembros del reparto.
“Ocurrió algo inesperado. Resultó que Walter era un buen actor”, bromeó Nimoy cuando Koenig recibió una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood en 2012, “y tomó las escasas dimensiones del personaje que le habían entregado y creó una persona tridimensional de carne y hueso”.
La escena más memorable de Chekov llegó años después, en la segunda película de “Star Trek”, en la que Chekov es torturado con una anguila obtenida por el villano de la película, Khan Noonien Singh, interpretado por Ricardo Montalbán. La criatura con aspecto de gusano entra en el oído de Chekov y se enrosca alrededor de su cerebro, dando lugar a la que se considera una de las escenas más espeluznantes de la franquicia, en la que Koenig lanza un grito que hiela la sangre.
“Me iré a la tumba con el epitafio: ‘Aquí yace Walter Koenig. Gritaba bien’”, reflexionó una vez.
Después de aparecer en seis películas de “Star Trek”, Koenig sufrió una tragedia familiar. Su hijo Andrew Koenig, actor que tuvo un papel recurrente en la comedia de situación “Growing Pains”, desapareció durante un viaje a Vancouver.
Koenig padre y su esposa volaron a Vancouver para sumarse a la búsqueda y se encontraban cerca cuando el cuerpo de su hijo fue descubierto en un parque el 25 de febrero de 2010. Tenía 41 años.
“Mi hijo se quitó la vida”, dijo Walter Koenig en una conferencia de prensa. “Evidentemente, sufría mucho”.
Aunque gran parte de la identidad y los ingresos de Koenig estaban ligados a su personaje de “Star Trek”, también escribió libros y guiones.
Koenig regresó al mundo de la televisión de ciencia ficción a los 57 años con un papel recurrente en una serie que guardaba muchas similitudes con la franquicia “Star Trek”.
En “Babylon 5”, Koenig interpretó a Alfred Bester, un telépata brusco con un pasado misterioso, personaje escrito para el actor por el creador de la serie, J. Michael Straczynski.
Koenig consideraba que el personaje era más gratificante que interpretar a Chekov, quien, según dijo, por lo general se limitaba a comentar lo que sucedía a su alrededor.
“(Bester) era un personaje que hacía avanzar la historia, no que se limitaba a expresar las circunstancias”, declaró al Archive of American Television. “Fue el segundo acto de mi vida en la televisión”.
Una de las últimas interpretaciones de Koenig como Chekov fue en una película producida por admiradores en 2015, algo que hizo con una exigencia importante.
“Mi condición para ‘Star Trek: Renegades’ fue que matáramos a Chekov”, declaró Koenig a TrekMovie.com. “Ya había agotado todo lo que necesitaba decir sobre él y que debía decirse”.
No obstante, volvió a prestar su voz a Chekov en 2023 para un episodio de “Star Trek: Picard”.
El comunicado del lunes señaló que Koenig estaba acompañado por su hija y su sobrina en el momento de su muerte.
Añadió que el “legado del fallecido actor se extiende mucho más allá de la pantalla”.
“A través de innumerables apariciones en convenciones e interacciones con admiradores, compartió su bondad, ingenio y aprecio con todos los que tuvieron la fortuna de conocerlo. Entendía lo que ‘Star Trek’ significaba para la gente y acogió a la comunidad que creció a su alrededor”.
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