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Bolsonaro desconoce los resultados de las elecciones. Su reclamo podría no tener el impacto que espera

Por Gonzalo Zegarra, CNN en Español

El senador opositor Flávio Bolsonaro, que no reconoció la sorpresiva reelección de Lula da Silva en Brasil, anunció que solicitará la anulación de los comicios por la decisión judicial de extender el horario, un recurso con pocas posibilidades de éxito, pero que, como hizo su padre en 2022, asegura un clima de confrontación en un escenario ya fuertemente polarizado.

“Es imposible reconocer los resultados de las elecciones”, dijo el candidato del Partido Liberal en su alocución tras el escrutinio que dio como ganador a Lula por más de tres puntos, una diferencia de más de cuatro millones de votos.

El reclamo apunta a la decisión del domingo del magistrado Cristiano Zanin, del Supremo Tribunal Federal (STF), de ampliar dos horas la votación por denuncias del Partido de los Trabajadores sobre incidentes en varias ciudades en el transporte público, una decisión sin precedentes en Brasil desde el retorno de la democracia. “Cambió las reglas del juego en medio del partido”, criticó Bolsonaro, que calificó la decisión como un “atropello”.

“No veo ninguna posibilidad de que un recurso de estos prospere, es muy difícil probar que eso realmente cambió el resultado de las elecciones”, dijo a CNN el abogado brasileño Fernando Tiburcio, quien consideró que el escenario sería diferente si la diferencia entre ambos candidatos fuese más estrecha.

El analista señaló que es imposible demostrar que entre las 5 p.m. y las 7 p.m. votaron más personas a favor de Lula y que eso inclinó la balanza. “Son argumentos técnicamente imposibles”, dijo Tiburcio, que de todas formas criticó la medida del juez Zanin, dictada cuando faltaban pocos minutos para la hora del cierre de mesas, lo que generó un clima de confusión.

“Fue una decisión muy fuera del contexto, causó un tumulto en el proceso electoral, no hay duda de eso”, apuntó.

Al respecto, el presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE), Kassio Nunes Marques, reconoció que la orden judicial generó dificultades técnicas, operativas y de seguridad, y causó tensión en algunos centros de votación, pero remarcó: “No hubo ninguna alteración derivada de la decisión judicial. Tenemos absoluta confianza en todo el proceso electoral”.

En tanto, el presidente del STF, el juez Edson Fachin, llamó a “respetar la voluntad soberana del pueblo” manifestada en las urnas y dijo que “es momento de serenidad, responsabilidad y compromiso con el país”.

Desde el bolsonarismo, las críticas apuntan al juez Zanin. Varias cuentas de extrema derecha recordaron que el magistrado fue abogado defensor de Lula y nominado por el mandatario para el máximo tribunal. Tomó el reclamo por sorteo y su decisión, dijo Tiburcio, “pasó por encima del Tribunal Superior Electoral”, que también estaba analizando un recurso similar.

El TSE no solo se encontraba revisando el pedido de extensión del PT, también uno del Partido Liberal, que solicitaba ampliar la jornada en algunas zonas donde las fuertes lluvias dificultaron el traslado de votantes. “Flávio hizo ese pedido en el lugar correcto. (Pero) El hecho de que tenga un pedido torna débil la argumentación de Bolsonaro”, consideró el abogado Tiburcio.

El caso, como todo lo que compone un asunto electoral, no solo tiene ribetes legales, sino un trasfondo político en medio de una reconfiguración del poder. Si bien Lula ganó la reelección, el bolsonarismo consiguió ampliar su representación y tiene recursos institucionales para sostener el conflicto político, incluso si el pedido de nulidad no prospera.

Tras las elecciones, la derecha (el PL y sus aliados) tendrá el control de 15 de las 27 unidades federativas de Brasil. Además, consiguió un aumento del 23% de escaños en la Cámara de Diputados y casi duplica su representación en el Senado, donde está cerca de tener un tercio de las bancas.

Sin embargo, un movimiento que crece también es propenso a divisiones y discordias con aliados. Por ahora, varios líderes bolsonaristas apoyaron las denuncias, pero otros dirigentes afines mantuvieron cautela.

El exjuez Sergio Moro, gobernador electo de Paraná, dijo que “hay cuestionamientos que necesitan ser esclarecidos”, pero reconoció el resultado. Por su parte, el vicegobernador de Sao Paulo, Felicio Ramuth, dijo que respeta el resultado y cuestionó los reclamos del PL.

La diferencia de 4,4 millones de votos conseguida por Lula es más del doble de la que logró en 2022, cuando venció al entonces presidente Jair Bolsonaro, quien no admitió la derrota y cuestionó la fiabilidad de las urnas electrónicas, sin mostrar pruebas, una campaña que desembocó en un intento de golpe por el que fue condenado por la Justicia. El líder ultraderechista había construido durante meses la narrativa de desconfianza, mientras que el reclamo de su hijo es específico sobre la decisión tomada durante la jornada. Pero ambos cuestionamientos pueden mantener movilizada a sus bases militantes, incluso si no prospera por la vía judicial.

El panorama es de confrontación para un Lula que ya preveía desafíos de gobernabilidad por la nueva distribución de fuerzas en el Congreso. “Fue una decisión (de Zanin) muy absurda: dar margen para ese tipo de cuestionamientos”, consideró Tiburcio. “El escenario va a continuar como está ahora, extremadamente polarizado. En un ambiente de extrema radicalización”, agregó.

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