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¿Por qué Arabia Saudita tiene pocas opciones en su conflicto con los hutíes?

Análisis de Nadeen Ebrahim, CNN

El rápido avance de los hutíes —respaldados por Irán— en Yemen y sus ataques contra Arabia Saudita han dejado al reino árabe del golfo Pérsico con pocas opciones de respuesta, todas ellas con un alto costo.

El mensaje clave que emana del reino es que Riad no desea una guerra a gran escala, según los expertos; sin embargo, la actitud cada vez más audaz de los hutíes podría arrastrar a ese Estado del Golfo a un conflicto más amplio.

Todos los indicios apuntan ahora a “una represalia saudí a gran escala, y esa probabilidad aumenta día a día”, declaró a CNN Mohammed Al-Basha, experto en Yemen y asesor de riesgos con sede en la ciudad de Washington.

“En este punto, no tienen otra opción”, afirmó.

Esta semana, el grupo rebelde yemení tomó la estratégica isla de Perim, situada en la entrada del mar Rojo, así como la ciudad portuaria de Mocha, en su intento por controlar el estrecho de Bab el-Mandeb, una ruta energética clave.

Poco después, el principal oleoducto de Arabia Saudita fue cerrado tras ser atacado por drones procedentes de Iraq. Ninguna parte ha reivindicado la autoría, pero el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, señaló a Teherán, dado que se sabe que grupos afines a Irán operan en Iraq.

Arabia Saudita ha estado utilizando más intensamente el oleoducto Este-Oeste desde que la guerra con Irán cerró de facto el estrecho de Ormuz, desviando unos 5 millones de barriles de petróleo diarios que habrían ido a parar a los petroleros que esperaban en el golfo Pérsico.

Esto parece agravar la preocupación expresada por el reino a principios del mes pasado, cuando un alto funcionario declaró a CNN que Arabia Saudita se preparaba para “múltiples ataques coordinados” por parte de milicias iraquíes que colaboran con los hutíes respaldados por Irán.

Sobre el papel, parece un enfrentamiento desigual: por un lado, la rica Arabia Saudita, con sus fuerzas armadas modernas y bien equipadas; por otro, un grupo rebelde en el empobrecido Yemen. Sin embargo, los hutíes han demostrado ser excepcionalmente difíciles de desalojar.

Aunque Occidente y algunos Estados del Pérsico suelen verlos como un grupo interpuesto de Irán liderado por una milicia improvisada y desorganizada, los hutíes llevan años perfeccionando sus tácticas militares y de combate. El grupo ganó popularidad en partes de Medio Oriente tras atacar a Israel después de la guerra de Gaza, desencadenada por la ofensiva de Hamas contra Israel el 7 de octubre.

Las exigencias de los hutíes siguen siendo las mismas: quieren que cesen los intentos saudíes de aislar —mediante un bloqueo económico y de viajes— las vastas zonas del norte de Yemen que controla el grupo. Si bien están aliados con Irán, también tienen su propia agenda.

Nasr al-Din Amer, director de la agencia de noticias estatal Saba —controlada por los hutíes—, declaró el viernes a la CNN que hutíes seguirían “presionando” a Arabia Saudita hasta “romper el asedio impuesto injustamente por el enemigo saudí durante 12 años”, lo que apunta a una clara intención de intensificar el conflicto.

Yemen se vio sumido en el caos en 2014, cuando los hutíes tomaron la capital, Sana, y obligaron al Gobierno reconocido internacionalmente a exiliarse. Arabia Saudita lideró una campaña militar al año siguiente para expulsar a los rebeldes y ha seguido apoyando al Gobierno reconocido internacionalmente, al tiempo que mantiene un bloqueo paralizante sobre las zonas del país controladas por los hutíes. Por su parte, Irán ha suministrado armas y entrenamiento a los hutíes y ejerce cierta influencia en las decisiones del grupo rebelde.

A pesar de sus pérdidas territoriales, Arabia Saudita aún no ha respondido con toda su fuerza, lo que genera interrogantes sobre sus próximos movimientos.

Las acciones del reino en los próximos días podrían suponer una vuelta a una guerra a gran escala, además de tener importantes consecuencias para el conflicto entre Estados Unidos e Irán.

El Estado del Golfo se enfrenta a un grupo respaldado por Irán que está decidido a ampliar su control territorial en Yemen. En cuanto a las opciones, los saudíes tienen pocas alternativas.

“Arabia Saudita tiene realmente opciones limitadas en el conflicto con los hutíes”, declaró a CNN Cinzia Bianco, investigadora visitante del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores.

Una de ellas es intensificar el conflicto, señaló, pero eso conlleva un alto costo para el reino.

Si Riad realmente “decide apostar el todo por el todo”, señaló Bianco, la situación podría derivar en un conflicto indefinido similar a la mortífera guerra civil de Yemen.

Ese conflicto prolongado ha convertido a Yemen en el escenario de la peor crisis humanitaria del mundo, con unos 22 millones de personas —aproximadamente la mitad de la población— necesitadas actualmente de ayuda humanitaria.

Una guerra abierta entre Arabia Saudita y los hutíes probablemente arrastraría también a Irán, país que mantiene un estado de confrontación bélica con Estados Unidos desde febrero.

“Sería difícil entonces limitar el conflicto a una situación puramente yemení, en lugar de verlo como un capítulo más de la guerra más amplia entre Estados Unidos e Irán, en la que Arabia Saudita entraría ahora como combatiente del lado estadounidense”, afirmó Bianco.

Por otro lado, es poco probable que Estados Unidos intervenga militarmente contra los hutíes, especialmente en medio de la crisis en el estrecho de Ormuz, las próximas elecciones intermedias y el debate interno sobre el uso de recursos estadounidenses en Medio Oriente.

Trump “no está en condiciones de redoblar su compromiso en la región en este momento político”, señaló Bianco.

Entre bastidores, Estados Unidos se ha resistido a las presiones saudíes para involucrarse en la reanudación de los combates.

El sábado, Trump declaró que los hutíes se habían puesto en contacto con su administración para indicar que no deseaban una intervención directa de Estados Unidos en el conflicto.

“Preferirían mucho que no nos involucráramos, y están permitiendo el paso de la mayoría de los barcos. Solo hay un país con el que no están muy contentos, y ya arreglaremos eso”, dijo Trump.

Una fuente informó a CNN que el príncipe heredero saudí habló dos veces con Trump el jueves e instó a atacar a los hutíes mientras avanzaban hacia el mar Rojo, pero Trump se negó.

No obstante, Estados Unidos ha enviado cerca de 100 asesores militares a Arabia Saudita para proporcionar información de inteligencia para su campaña militar contra los hutíes, según informó esta semana CNN citando a varias fuentes conocedoras de la iniciativa.

Nawaf Obaid, investigador principal del Departamento de Estudios de Guerra del King’s College de Londres y exasesor del Gobierno saudí, declaró a CNN que “la petición saudí nunca fue de ataques aéreos estadounidenses”, sino únicamente de apoyo de inteligencia. “Hasta la fecha, ese apoyo ha sido limitado”, afirmó.

Otra vía consiste en intentar hallar una salida política al conflicto, aunque es posible que ya sea demasiado tarde para esa opción.

En los últimos meses, Arabia Saudita ha ejercido una “paciencia estratégica”, señaló Bianco; Riad ha emitido repetidas advertencias y condenas tanto a los hutíes como a los iraníes, pero sin éxito.

En respuesta al ataque contra su oleoducto Este-Oeste, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Arabia Saudita declaró que “el reino ha decidido no responder en esta etapa y apoyar los esfuerzos del Gobierno iraquí” —desde cuyo territorio se lanzó el ataque—, aunque “se reserva el derecho de adoptar todas las medidas necesarias para salvaguardar su soberanía”.

Bianco afirmó que Arabia Saudita ha “agotado las soluciones políticas”.

Incluso si Riad llegara a un acuerdo con los hutíes, este conllevaría un alto costo.

Al-Basha señaló que ello probablemente equivaldría a una sumisión total a las exigencias de los hutíes. “Y es una sumisión muy costosa. Básicamente, es una rendición”, dijo.

No está claro cuándo emprenderá Arabia Saudita su próxima acción de represalia, pero se prevé que las repercusiones trasciendan las fronteras de Yemen o de Riad.

“La campaña militar del Gobierno yemení contra los hutíes, respaldada por la coalición liderada por Arabia Saudita, ya está en marcha, y espero que se intensifique considerablemente en los próximos días, o incluso en las próximas horas”, declaró a CNN Salman Al-Ansari, analista geopolítico saudí, quien añadió que “también podríamos presenciar grandes sorpresas en múltiples frentes”.

Sin embargo, los saudíes no iniciarán una guerra a gran escala “sin un apoyo internacional firme, sostenido e inequívoco”, afirmó Al-Ansari.

La comunidad internacional cometió “un grave error al no atender las advertencias previas de los Gobiernos de Arabia Saudita y Yemen” sobre los hutíes, añadió. “Riad espera ahora que la comunidad internacional rectifique el rumbo y apoye plenamente la liberación de Yemen de esta milicia maligna”.

Otros sostienen que, si los hutíes continúan intensificando sus acciones, Arabia Saudita tendrá que ir a la guerra, con o sin apoyo internacional.

“Los saudíes están bajo ataque, tanto de los hutíes como de la Resistencia Islámica Iraquí; no tienen otra opción”, afirmó Al-Basha.

“No me gustaría estar en su lugar”.

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Con información de Nic Robertson, Kylie Atwood, Katie Bo Lillis, Thomas Bordeaux y Zachary Cohen, de CNN

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