Skip to Content

Un análisis desmiente varios mitos sobre los caminos romanos y aporta nueva información sobre el mundo antiguo

Por Jacopo Prisco, CNN

Un nuevo análisis de la red de calzadas del Imperio Romano ha desmentido el persistente mito de que “todos los caminos llevan a Roma”, demostrando en cambio que otras ciudades importantes —como Constantinopla, la actual Estambul— ocupaban una posición más central dentro de la red.

“Si observamos todo el transporte terrestre del Imperio Romano, existe una ruta que constituye el eje central del propio imperio, y dicha ruta no pasa por Roma”, afirmó Tom Brughmans, profesor asociado de la Escuela de Cultura y Sociedad de la Universidad de Aarhus (Dinamarca) y coautor del nuevo análisis, publicado el martes en la revista científica Nature Communications.

En su máxima extensión, alcanzada en el año 117 d.C., el Imperio Romano abarcaba desde Britania hasta los límites del Sahara, cubriendo partes de Europa, Asia y África y ocupando una superficie de unos 5,5 millones de kilómetros cuadrados (2,1 millones de millas cuadradas). Aunque Roma era el corazón político y económico del imperio, su geografía la situaba en una posición más central para la navegación mediterránea que para la red de carreteras.

“La península itálica es, en esencia, un apéndice de tierra que se adentra en el Mediterráneo”, explicó Brughmans, “por lo que la ruta más central discurría por la costa norteafricana, continuaba hacia el este a través de la actual Turquía y ciudades como Antioquía y Ankara, pasaba por Constantinopla y seguía hacia el norte de Roma, atravesando Milán”.

En el año 324, el emperador romano Constantino I trasladó la capital del imperio de Roma a Constantinopla —conocida hasta entonces como Bizancio— por motivos estratégicos y económicos; por tanto, no resulta sorprendente que dicha ciudad ocupara un lugar destacado en la red viaria.

El análisis realizado por Brughmans y sus colegas se basa en Itiner-e, un atlas digital de la red de calzadas romanas publicado el año pasado y accesible a través de internet.

Elaborado a partir de fuentes históricas, informes de excavaciones, imágenes por satélite y conjuntos de datos previos, Itiner-e recoge cerca de 300.000 kilómetros (186.000 millas) de calzadas. No obstante, la ubicación exacta de solo el 2,7 % de estas vías se conoce con certeza; alrededor del 90 % del trazado cartografiado carece de precisión y cerca del 7 % se basa meramente en hipótesis. En el nuevo análisis, que tuvo en cuenta parámetros como la altitud, la orientación y la pendiente de las vías, los investigadores también examinaron otras suposiciones muy extendidas sobre las calzadas romanas. Demostraron que estas carreteras no eran tan rectas como se suele pensar y que, si bien algunas rutas modernas clave siguen el mismo trazado que las antiguas vías romanas, muchas otras —aunque se las etiquete como romanas— no lo hacen.

El dicho “todos los caminos llevan a Roma” se remonta a la época medieval. Apareció por primera vez por escrito en 1175 de la mano del poeta francés Alain de Lille, quien escribió en latín la frase “Mille viae ducunt homines per saecula Romam”, que significa “mil caminos llevan a los hombres a Roma para siempre”.

La importancia de la red viaria era evidente para los propios romanos: en el año 20 a.C., el emperador Augusto colocó un “hito de oro” en el Foro Romano como punto de origen simbólico de las principales carreteras del imperio. Se considera que este hito contribuyó a la creación del mito, aunque el sentido actual de la frase “todos los caminos llevan a Roma” no es literal, sino que alude a la existencia de distintas formas de alcanzar una meta o un resultado.

“Es un proverbio medieval, no antiguo, y refleja la centralidad simbólica de esta enorme capital para un imperio de escala continental”, señaló Brughmans.

“Roma se encontraba en un punto de convergencia de importantes rutas de transporte y era también la sede del Gobierno, por lo que sin duda ocupaba una posición central. Lo desafortunado es la parte referida a los caminos”, añadió. “Quizás lo que reforzó este mito fue la existencia de un sistema de grandes carreteras que los emperadores utilizaban para administrar las regiones e intercambiar información —a modo de red de comunicaciones—, y el hecho de que Roma apareciera representada en el centro de dicha red viaria principal. Resulta increíble que este dicho perdure, a pesar de ser demostrablemente falso”.

Los investigadores también verificaron si las calzadas romanas eran uniformemente rectas; observaron que, si bien hay algo de verdad en esta creencia generalizada —y existen ejemplos conservados de calzadas rectas, como la Vía Apia en Roma—, los romanos tuvieron que adaptarse a las limitaciones del terreno y a las restricciones técnicas.

“Si la topografía permitía construir carreteras rectas, las construían así”, afirmó Brughmans. “Pero si el terreno lo dificultaba, las carreteras presentaban trazados sinuosos”.

Cuando el paisaje lo permitía, los romanos efectivamente construían carreteras rectas, especialmente en regiones de tierras bajas como Europa Occidental y el norte de África. Sin embargo, ni siquiera estas vías eran tan rectas como las modernas, principalmente debido a limitaciones de ingeniería.

“También demostramos un grado sorprendente de continuidad entre las calzadas romanas y las principales carreteras modernas”, añadió Brughmans. “Es algo absolutamente excepcional contar con una infraestructura antigua que sigue siendo visible y que aún determina la forma en que las personas interactúan hoy en día”.

Un ejemplo de ello es la Vía Augusta, que se extiende a lo largo de casi 1.600 kilómetros (1.000 millas) desde Gades (la actual Cádiz), en el sur de España, hasta los Pirineos, en Francia. En la ciudad española de Tarragona, la antigua calzada atraviesa un arco de triunfo conocido como el Arco de Bará, mientras que una carretera moderna discurre a su lado. Esta disposición, señaló Brughmans, ilustra una de las formas en que han perdurado las antiguas vías romanas: carreteras pavimentadas modernas y de mayor tamaño discurren aproximadamente por el mismo trazado que el camino original. En otros casos, todavía es posible recorrer a pie rutas romanas como la Vía Apia, que conserva algunas de las piedras volcánicas originales colocadas con gran maestría por los romanos.

No obstante, la mayor parte de la antigua red viaria ha desaparecido o ha quedado sepultada con el paso de los siglos. Además, no todas las llamadas “calzadas romanas” lo son realmente, según Brughmans.

“Por toda Europa, el norte de África y Oriente Medio existen carreteras denominadas ‘Vía Romana’ —Römerstraße en alemán o Calzada Romana en español—, pero muchas de ellas no son auténticas calzadas romanas”, afirmó. “Esto demuestra, en cierto modo, lo arraigada que está la idea de que los romanos tuvieron un impacto tan grande en la infraestructura; se parte de la premisa de que, si vemos una carretera recta, impresionante y antigua, probablemente sea romana, aunque eso no siempre sea cierto”.

Los resultados del estudio son notables, pero más que revolucionar las suposiciones anteriores, confirman y demuestran matemáticamente algo que antes solo se había descrito a grandes rasgos, según Francesca Fulminante, investigadora principal del Departamento de Antropología y Arqueología de la Universidad de Bristol (Inglaterra). Ella no participó en este nuevo análisis.

El conjunto de datos sobre la red viaria no es totalmente preciso en todas las regiones —señaló en un correo electrónico—, pero este detalle no resta valor a los resultados y es algo bastante habitual en proyectos de tal envergadura.

Brughmans también señaló que, si bien los romanos construyeron muchas carreteras, también heredaron algunas de las zonas que conquistaron, lo que significa que su control sobre la estructura de la red era algo limitado. Los investigadores responsables del análisis afirmaron que su trabajo aún no ha concluido y que planean incorporar conexiones fluviales y marítimas a la red en el futuro.

Las conclusiones del estudio son importantes porque ofrecen una comprensión más profunda del sistema viario romano y proporcionan datos reutilizables para perfeccionar futuros modelos, afirmó Sarah E. Bond, profesora asociada del Departamento de Historia de la Universidad de Iowa. Ella tampoco participó en el estudio.

“Una reconstrucción más precisa del sistema viario romano sigue ayudando a llenar los vacíos en nuestro conocimiento del mundo antiguo”, comentó Bond por correo electrónico. “Las carreteras nos permiten entender mejor cómo otras cosas —más allá de los burros, los carros, los comerciantes y algún que otro camello— circulaban por ellas. Elementos como las creencias religiosas, las ideas filosóficas e incluso las enfermedades viajaban a bordo de los vehículos utilizados para transportar mercancías y personas de un lugar a otro”.

El análisis también permite desmentir algunos mitos, añadió ella.

“En lugar de repetir sin más la idea generalizada de que todas las calzadas romanas eran uniformemente rectas, los historiadores, los arqueólogos y el público en general pueden introducir un matiz”, señaló.

“Es cierto que las redes viarias romanas solían ser rectas cuando la topografía lo permitía, pero también eran trazados que se adaptaban al entorno. Los agrimensores romanos respondían a los cambios de altitud, a los descensos hacia los valles fluviales, a accidentes geográficos como las montañas y a la propia configuración natural del terreno”.

Estos hallazgos fueron posibles gracias a la labor de proyectos digitales anteriores que elaboraron mapas del mundo antiguo antes de Itiner-e y que “ayudaron a abrir camino en este campo”, destacó Bond.

“En definitiva, se trata de un proyecto fantástico que dará lugar a modelos nuevos y más precisos del mundo antiguo”.

The-CNN-Wire
™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.

Article Topic Follows: CNN-Spanish

Jump to comments ↓

CNN Newsource

BE PART OF THE CONVERSATION

ABC 17 News is committed to providing a forum for civil and constructive conversation.

Please keep your comments respectful and relevant. You can review our Community Guidelines by clicking here

If you would like to share a story idea, please submit it here.