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Reino Unido, Francia y Canadá sancionan a los asentamientos israelíes en la Ribera Occidental

Por Oren Liebermann y Kara Fox, CNN

El Reino Unido anunció sanciones contra los asentamientos israelíes ilegales en la Ribera Occidental ocupada e informó que Francia y Canadá anunciarían medidas similares más tarde ese mismo martes, en una acción coordinada que puso de relieve el creciente aislamiento de Israel en el escenario internacional.

Al anunciar las sanciones ante el Parlamento británico, el ministro de Asuntos Exteriores, Ed Miliband, condenó enérgicamente las acciones de Israel en la Ribera Occidental; afirmó que “colonos terroristas” habían cometido una “limpieza étnica” contra los palestinos de la zona y describió las medidas como un reinicio en las relaciones entre ambos países.

El anuncio del Reino Unido fue acompañado por una carta conjunta de 11 naciones occidentales, las cuales declararon que también introducirían restricciones similares al comercio con asentamientos ilegales según el derecho internacional, o que trabajarían para apoyar las restricciones europeas. Israel y Estados Unidos —su aliado más importante— habían amenazado con tomar represalias contra el Reino Unido por esta medida.

Miliband, quien declaró que presentaba las medidas “como un judío orgulloso”, afirmó que Reino Unido ya no podía limitarse a denunciar la injusticia y el sufrimiento.

“El gobierno británico coincide en que se está produciendo una limpieza étnica de palestinos en zonas de la Ribera Occidental, perpetrada por colonos terroristas, y con demasiada frecuencia el gobierno israelí hace la vista gorda ante ello. Peor aún, algunos de sus miembros han hecho declaraciones y tomado medidas para apoyar el desplazamiento forzoso de palestinos”, señaló.

Añadió que el Reino Unido debe ahora “actuar” para oponerse a la expansión de los asentamientos.

Las sanciones británicas prohibirán la importación de productos procedentes de asentamientos israelíes en la Ribera Occidental “ilegalmente ocupada”, sancionarán a otro grupo de colonos israelíes y tomarán medidas contra empresas e individuos específicos implicados en la expansión de los asentamientos en los sectores de la construcción, las infraestructuras, las finanzas y el sector inmobiliario, detalló.

Miliband afirmó que las sanciones buscaban evitar la destrucción de la solución de dos Estados —un plan de paz que aboga por un Estado palestino independiente junto a Israel—, describiéndola como la “estrella polar” de la política británica.

El asunto se trató durante una llamada telefónica entre el primer ministro británico, Andy Burnham, y el presidente estadounidense, Donald Trump, el lunes, según una fuente conocedora de la conversación.

Las sanciones del Reino Unido también podrían provocar una respuesta de la administración Trump; el embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee —quien ha defendido los asentamientos israelíes—, declaró a la BBC este martes, antes del anuncio: “Creo que, sin duda, habrá una reacción”, advirtiendo que esto podría tener un “enorme impacto en las empresas británicas”.

Este martes, el presidente israelí, Isaac Herzog, afirmó que imponer sanciones supondría un “grave error de juicio” y significaría “elegir el lado equivocado de la historia”. Durante un acto conmemorativo de los treinta años de relaciones con la Unión Europea en materia de investigación e innovación, Herzog declaró: “Las sanciones no son la solución; el diálogo sí lo es”.

Esta decisión refleja un conflicto importante entre Israel y algunos de sus principales aliados occidentales, y se produce en un contexto de creciente crítica internacional hacia las políticas israelíes en la Ribera Occidental, donde se ha intensificado la violencia de los colonos contra los palestinos en zonas que la comunidad internacional considera parte de un futuro Estado palestino.

Todo ello, en momentos en que Israel impulsa el proyecto de asentamiento E1, condenado internacionalmente, que según los críticos divide la Ribera Occidental en norte y sur, lo que hace prácticamente imposible la creación de un Estado palestino contiguo.

También separa a Jerusalén Oriental —la capital prevista de un Estado palestino— del resto del territorio. A finales de agosto, el Ministerio de Vivienda de Israel convocó una licitación para la construcción de más de 1.200 viviendas en E1. El plan tiene como objetivo crear un bloque continuo de asentamientos judíos desde Jerusalén Oriental hasta la Ribera Occidental.

El ministro de Finanzas de extrema derecha de Israel, Bezalel Smotrich, ha defendido explícitamente la expansión de los asentamientos como una forma de “enterrar” la idea de un Estado palestino. “El Estado palestino está siendo eliminado de la mesa no con consignas, sino con acciones”, dijo Smotrich cuando E1 recibió su aprobación definitiva.

El año pasado, el Reino Unido y otros países impusieron sanciones a Smotrich y al ministro de Seguridad Nacional de ultraderecha, Itamar Ben-Gvir, por “incitar repetidamente a la violencia contra los palestinos”.

Israel se apoderó de Jerusalén Este y la Ribera Occidental en la guerra de 1967. Ambos se consideran territorios ocupados según el derecho internacional, y los asentamientos israelíes allí son ampliamente considerados ilegales.

Es probable que las sanciones del Reino Unido a los productos procedentes de los asentamientos tengan un impacto limitado en el comercio anual entre ambos países —valorado en unos US$ 8.000 millones—, ya que solo una pequeña fracción de dicho comercio proviene de la Ribera Occidental. Según el Departamento de Empresa y Comercio británico, los principales productos que el Reino Unido exporta a Israel son medicamentos y productos farmacéuticos, mientras que sus principales importaciones desde allí son frutas y verduras.

En mayo, el Reino Unido fue uno de los varios países europeos que advirtieron a las empresas internacionales sobre los riesgos y consecuencias legales y reputacionales de participar en la construcción del proyecto E1. El comunicado, que también contó con el respaldo de Canadá, Australia y Nueva Zelanda, señalaba que la situación en los territorios palestinos se había “deteriorado significativamente” a medida que la violencia de los colonos alcanzaba “niveles sin precedentes”.

La semana pasada, el ministro de Relaciones Exteriores israelí, Gideon Sa’ar, declaró a los medios locales que su Gobierno tomaría represalias contra el Reino Unido si se imponían sanciones.

“Si Gran Bretaña actúa contra el Estado de Israel, el Estado de Israel actuará contra Gran Bretaña. Contamos con las herramientas”, declaró a Ynet News. “Se acabó la época en la que la gente actuaba contra el Estado de Israel y este no respondía”.

Israel dio su aprobación definitiva al plan E1 el año pasado, dando luz verde a más de 3.400 unidades de vivienda.

“Cada asentamiento, cada barrio, cada unidad de vivienda es otro clavo en el ataúd de esta idea peligrosa”, agregó.

El plan E1 se ha acelerado bajo el gobierno de línea dura de Netanyahu, que ha convertido la expansión de los asentamientos en una prioridad. Si bien la mayoría de los asentamientos israelíes son proyectos administrados por el Estado, muchos grupos de colonos también han establecido docenas de puestos avanzados no autorizados en los últimos años —a menudo mediante violencia y fuerza física— que, con el tiempo, obtienen la aprobación del Gobierno israelí.

Grupos de derechos humanos y de monitoreo, entre ellos Amnistía Internacional, han señalado que el Gobierno de Netanyahu hace la vista gorda ante la violencia, calificándola como parte de un ecosistema más amplio de “violencia de los colonos respaldada por el Estado”.

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