Colt Gray se declara culpable por el tiroteo en una escuela de Georgia en medio de emotivos relatos de las víctimas
CNN Español
“Odio todo de ti”. Esa fue la frase que pronunció Nautica Walton y con la que rompió el silencio en la sala del Tribunal Superior del condado de Barrow, en Winder, Georgia, mientras miraba fijamente al adolescente sentado frente a ella. Dos años después de recibir un disparo en una pierna durante el tiroteo letal ocurrido en la escuela secundaria Apalachee, todavía convive con las cicatrices físicas y emocionales que, dijo, le dejó.
Colt Gray apenas reaccionó. Minutos antes, Gray, de 16 años, se había declarado culpable del homicidio de cuatro personas y de otros delitos por el tiroteo ocurrido el miércoles 4 de septiembre de 2024, cuando tenía 14 años. Su declaración de culpabilidad dio paso a una audiencia en la que sobrevivientes y familiares de las víctimas mortales relataron las secuelas del ataque, mientras el juez evaluaba si lo condena a cadena perpetua con o sin posibilidad de libertad condicional.
Las personas que perdieron la vida fueron los estudiantes Mason Schermerhorn y Christian Angulo, así como los profesores Richard Aspinwall y Cristina Irimie. Además, otras nueve personas resultaron heridas.
La admisión de culpabilidad evitó un juicio sobre los hechos, pero no impidió que la audiencia se convirtiera en un recuento del impacto que la masacre sigue teniendo sobre quienes sobrevivieron. Durante más de una hora, estudiantes, familiares y miembros de la comunidad educativa de Apalachee High School describieron una realidad marcada por la ansiedad, el miedo cotidiano y las secuelas físicas que aún arrastran.
Walton aseguró que, aunque parte de ese odio ha desaparecido con el tiempo, las consecuencias del ataque permanecen. “Las cicatrices siguen ahí. Los desencadenantes siguen ahí. Las emociones siguen ahí. Nunca van a desaparecer completamente”, agregó la joven.
La sobreviviente Hayden Bowen ofreció un mensaje distinto. Entre lágrimas, dijo que había decidido perdonar a Gray, aunque aclaró que ese perdón era para recuperar su propia tranquilidad. “Quiero empezar diciendo que te perdono. No por ti, sino por mí y por mi paz”, afirmó.
Bowen explicó que desde el tiroteo sufre ataques de pánico y que ya no puede vivir como cualquier adolescente.
Las declaraciones de las otras víctimas reflejaron un mismo patrón: el ataque terminó hace casi dos años, pero el trauma permanece. Aryanna Norman contó que necesita medicación para controlar la ansiedad y que ahora busca automáticamente las salidas de emergencia cada vez que entra a un edificio. Michaela Brown explicó que los ruidos fuertes y la oscuridad le recuerdan constantemente lo ocurrido aquella mañana.
Sarah Beaver, madre de Jaxson Beaver, uno de los estudiantes heridos, resumió el impacto con una frase que resonó en la sala.
Su hijo todavía tiene entre ocho y nueve fragmentos metálicos incrustados en una pierna como consecuencia del ataque perpetrado con un rifle tipo AR-15.
En su declaración, Beaver sostuvo que es posible reconocer la difícil infancia de Gray sin dejar de responsabilizarlo por sus actos. “Dos cosas pueden ser ciertas al mismo tiempo. Fue un niño al que fallaron quienes debían protegerlo. También fue quien les falló a innumerables niños inocentes y a sus familias”, escribió.
La directora de la escuela secundaria Apalachee, Jessica Rehberg, dijo que la comunidad educativa continúa reconstruyéndose mientras se acerca el segundo aniversario del tiroteo. “El trauma impuesto sobre esta comunidad es antinatural”, afirmó. “La decisión egoísta e irresponsable de Colt Gray merece las consecuencias más severas”.
Tras las declaraciones de las víctimas, la Fiscalía presentó parte de la evidencia recopilada por los investigadores. El agente Jason Smith, de la Oficina del Sheriff del condado de Barrow, leyó fragmentos de una libreta que Gray dejó en un salón de clases el día del ataque y que, según la investigación, contenía un plan detallado para ejecutar el tiroteo.
Las anotaciones también describían dónde prepararía el arma, el recorrido que seguiría dentro de la escuela y la munición que pretendía utilizar. En otra página escribió: “¡Detente! Tengo miedo. ¡No soy un asesino!”. También aparecían dibujos de armas, la palabra “¿por qué?” repetida decenas de veces y frases como “No puedo esperar”.
Cuando la fiscal preguntó si Gray finalmente ejecutó el plan descrito en la libreta, Smith respondió: “Sí”. Mientras se leían los escritos, Gray permaneció prácticamente inexpresivo y solo balanceó ligeramente su silla, según observaron periodistas presentes en la sala.
Más adelante, mientras el investigador describía el recorrido del adolescente dentro de la escuela y el momento en que disparó contra Mason Schermerhorn, su voz se quebró y tuvo que hacer varias pausas antes de continuar. En ese momento, la madre del estudiante rompió en llanto.
La audiencia continuará con la presentación de pruebas por parte de la Fiscalía y la defensa antes de que el juez Nicholas Primm decida si Gray será condenado a cadena perpetua con posibilidad de libertad condicional o a cadena perpetua sin ese beneficio.
Antes de que se dicte la sentencia, el adolescente también tendrá la oportunidad de dirigirse al tribunal.
La Fiscalía también reprodujo la primera entrevista que investigadores realizaron a Gray aproximadamente 30 minutos después del tiroteo. En la grabación, el atacante llora mientras responde preguntas sobre lo ocurrido y asegura que no intenta justificar sus acciones.
El adolescente también afirmó que no pretendía utilizar el estado de confusión que describía para explicar sus actos. “No estoy tratando de justificar esto. No estoy tratando de mostrar remordimiento. Esto es horrible”.
Según la grabación presentada en el tribunal, Gray aseguró que escuchaba voces en su cabeza que lo impulsaron a cometer el ataque.
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Con información de Eric Levenson, Rebekah Riess, Alaa Elassar, Andy Rose, Devon M. Sayers, Sophia Peyser e Isabel Rosales, de CNN.