Comienza una nueva ronda de negociaciones bilaterales para el T-MEC: esto está en juego para México
Por Rocío Muñoz-Ledo, CNN en Español
México y Estados Unidos vuelven esta semana a la mesa de negociación para una nueva ronda de conversaciones sobre el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), en un momento decisivo para definir el futuro de uno de los acuerdos comerciales más importantes del continente.
La tercera ronda, que inicia este martes en la Ciudad de México, ocurre después de que Estados Unidos decidiera no confirmar la extensión del tratado por otros 16 años durante la revisión formal iniciada el pasado 1 de julio. Sin embargo, el acuerdo continúa vigente hasta 2036 mientras avanza el proceso de revisión.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha insistido en que la decisión de Estados Unidos de no extender inmediatamente el acuerdo no modifica su vigencia. “El Tratado sigue vigente hasta 2036 y nos vamos a un proceso de revisión anual”, dijo Ebrard tras la reunión del 1 de julio.
Para México, la negociación no solo se trata de comercio. Lo que está en juego es mantener su lugar como uno de los principales socios de Estados Unidos, seguir atrayendo inversiones y proteger industrias clave como la automotriz, en un momento en que Washington busca cambiar algunas reglas del acuerdo.
El acuerdo establece que seis años después de su entrada en vigor debe realizarse una revisión conjunta entre los tres países. Desde los meses previos, México, Estados Unidos y Canadá realizaron consultas con sus sectores productivos para definir sus posiciones.
De acuerdo con un análisis del banco BBVA, las primeras rondas bilaterales entre México y Estados Unidos se concentraron en temas como reglas de origen, seguridad económica y sectores estratégicos como automóviles, acero y aluminio.
La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) informó que esta tercera ronda abordará temas como comercio de acero y aluminio, industria automotriz, seguridad económica, trabajo, agricultura y servicios de pagos electrónicos.
En un informe enviado al Congreso, la Secretaría de Economía de México señaló que la nueva ronda busca avanzar en los temas pendientes y definir los siguientes pasos del proceso.
El documento señala que las conversaciones han permitido reducir de 54 a 14 los asuntos pendientes entre ambas partes, relacionados principalmente con reglas de origen, seguridad económica, cadenas de suministro, comercio de acero y aluminio, industria automotriz y otros temas regulatorios.
Washington quiere evitar que empresas de Asia, principalmente de China, utilicen a su vecino del sur como plataforma para entrar al mercado estadounidense sin pagar aranceles.
“Espero seguir construyendo sobre estos avances para garantizar que la relación comercial entre Estados Unidos y México beneficie a fabricantes, agricultores, trabajadores, proveedores de servicios y empresas de todos los tamaños, y cierre cualquier vacío que permita el aprovechamiento del acuerdo por países que no son parte del mismo”, dijo el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, de cara a la tercera ronda de negociaciones.
México, una de las mayores economías de la región, ha estrechado algunos lazos con China, pero su margen de maniobra está condicionado precisamente por su cercanía con Estados Unidos, que es su principal socio comercial.
Frente a esto, la Secretaría de Economía plantea que una de sus prioridades es fortalecer la producción en Norteamérica y reducir la dependencia de importaciones provenientes de Asia mediante una estrategia que aumente la capacidad productiva de la región.
Ildefonso Guajardo, exsecretario de Economía y negociador del T-MEC original —que reemplazó a su vez al viejo acuerdo NAFTA—, explicó en CNN que ese objetivo debe alcanzarse sin hacer más costosa la producción en la región.
“Parte de esto va a llevarnos a depender menos de importaciones asiáticas. Pero si queremos forzar una reducción de la participación de México y un incremento de la participación de Estados Unidos, vamos a ser menos competitivos globalmente”, dijo Guajardo en una entrevista con Gabriela Frías en el programa Panorama Mundial de CNN.
La industria automotriz es uno de los sectores más importantes para México dentro del T-MEC. El país es una pieza clave de la cadena de producción de Norteamérica, con plantas que abastecen al mercado estadounidense.
Por eso, uno de los puntos más sensibles de la revisión son las reglas de origen, que definen qué porcentaje de un vehículo debe fabricarse en la región para acceder a los beneficios del acuerdo.
Guajardo explicó que Estados Unidos ha planteado aumentar su participación en la fabricación de vehículos, pero consideró que existen alternativas para fortalecer la industria regional sin afectar la competitividad del bloque.
“El tratado actual contempla que 40 % de las piezas dentro del 75 % de contenido regional debe ser hecha en una zona de salarios de más de US$ 16 dólares. Si ese porcentaje se pudiera aumentar, por ejemplo, pudiera conducir a una solución aceptable”, dijo Guajardo.
La Secretaría de Economía colocó entre sus prioridades preservar la competitividad automotriz, resolver los aranceles estadounidenses al acero y aluminio y evitar medidas unilaterales que puedan afectar la integración productiva de Norteamérica.
“México ha enfatizado que estas medidas representan obstáculos significativos para el comercio bilateral y requieren atención inmediata para mantener el equilibrio de la relación comercial entre ambos países”, dice el informe.
Más allá de los cambios específicos al tratado, uno de los principales retos de la revisión del T-MEC es la incertidumbre que puede generar para las empresas que evalúan invertir en México.
BBVA señala que el escenario más probable es el inicio de un período prolongado de negociación que podría mantener presión sobre las decisiones de inversión. El banco señala así que el principal costo para México sería la incertidumbre regulatoria y comercial, más que la pérdida inmediata de los beneficios del tratado.
La Secretaría de Economía ha señalado que una de las prioridades de México es “elevar los niveles de certidumbre para la inversión” y promover proyectos en sectores estratégicos como semiconductores, medicamentos y electrónica.
La consultora PwC México también ha advertido que las empresas deberán analizar cómo los posibles cambios al T-MEC pueden afectar sus operaciones, especialmente en reglas de origen, cumplimiento y cadenas de suministro.
Guajardo advirtió en CNN que la incertidumbre no solo afecta a México, sino a toda la región. “Esto no solo afecta a México y a Canadá, afecta también a Estados Unidos, porque hay conglomerados muy importantes que no van a tomar una decisión hasta no ver con claridad cuáles van a ser las reglas del juego”, dijo el exsecretario de Economía.
En su informe, el BBVA anticipa que es poco probable una ruptura del T-MEC sino una “continuidad condicionada”: un periodo de ajustes y presión política en el que Estados Unidos buscará cambios en áreas estratégicas, mientras México intentará mantener las ventajas que lo han convertido en uno de los principales socios comerciales de su vecino del norte.
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