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Un grupo de venezolanos fue deportado de EE.UU. horas antes del sismo. El hotel donde se alojaban colapsó

Por Osmary Hernández y Rocío Muñoz-Ledo, CNN en Español

Darwin Eliezer Serrano López alcanzó a llamar a su familia la mañana en que llegó a Venezuela, tras haber sido deportado desde Estados Unidos. Horas más tarde, ese mismo día, el hotel al que fue trasladado junto a otros 145 venezolanos como parte del proceso de repatriación colapsó durante los fuertes terremotos que sacudieron el país.

“Él llamó el miércoles para llegar donde el primo para que lo llevara a la casa”, recordó su familiar Paula Andrea Chacón en una entrevista con CNN, mientras permanecía bajo la sombra de un árbol frente al hotel El Santuario, en Macuto, estado La Guaira, una de las zonas más golpeadas junto con la capital Caracas.

Esa fue la última vez que hablaron. Desde entonces, Chacón permanece junto a otros familiares de los venezolanos del vuelo de repatriación 164, a la espera de información sobre sus seres queridos, que creen podrían haber quedado atrapados entre los escombros de este edificio que colapsó el mismo día en que llegaron deportados desde Estados Unidos durante los dobles terremotos que dejaron una enorme destrucción y al menos 1.719 muertos.

El vuelo de deportación procedente de Miami aterrizó el miércoles a las 10:22 a.m. (hora local) en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Venezuela. A bordo viajaban 146 personas, entre ellas 120 hombres, 19 mujeres y 7 menores de edad, según informaron las autoridades venezolanas y ICE Flight Monitor, una iniciativa de Human Rights First que da seguimiento a los vuelos de deportación.

Ese mismo día, la misión Vuelta a la Patria informó el arribo del vuelo 164 y señaló que los pasajeros habían sido recibidos en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar “con dignidad, siguiendo todos los protocolos necesarios para asegurar un feliz reencuentro en nuestra nación”.

Tras su llegada, los familiares dicen que los pasajeros fueron trasladados al hotel El Santuario, en Macuto, estado La Guaira, donde permanecerían temporalmente mientras se completaban los trámites administrativos de repatriación.

Horas después, dos fuertes terremotos sacudieron el centro-norte del país con apenas unos segundos de diferencia, provocando el colapso del edificio.

CNN contactó al Ministerio de Comunicación del Gobierno de Venezuela y a Vuelta a la Patria para solicitar comentarios y más detalles sobre los pasajeros y a dónde fueron trasladados y espera respuesta. También solicitó comentarios al Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) y al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE.UU. (ICE, por sus siglas en inglés), y espera respuesta.

En ese vuelo también viajaba Adalberto Rincón Franco, de 28 años, quien había vivido tres años en Estados Unidos antes de ser deportado, según contó a CNN su abuelo José Gregorio Rincón Ávila. Había dejado a su esposa y a sus hijas con la intención de reencontrarse con ellas en Venezuela.

Desde entonces, su abuelo permanece en las afueras del perímetro del hotel.

“Bueno, igual en total espera. Tenemos varios días aquí sin respuesta”, contó Rincón Ávila, quien desde el miércoles permanece en el lugar en busca de su nieto.

Rincón Ávila denunció, al igual que otros familiares apostados frente al hotel, serias dificultades para acceder al área donde se encuentran los escombros. Según relatan, los equipos de rescate han entrado y salido de forma intermitente, sin que hasta ahora reciban información clara sobre el avance de las labores.

“No podemos pasar. No sabemos. Entran, salen. Ahorita llegaron tres camiones de rescatistas; dos los devolvieron porque había mucho personal ahí, pero igual trajeron los perros y los perros no los metieron”, dijo.

Conforme pasan los días, la incertidumbre para estas familias se ha ido transformando en resignación. Para Rincón Ávila el destino de su nieto se ha ido volviendo cada vez más difícil de sostener.

“Y bueno, aquí estamos esperando que nos den nuestro cuerpo para poder llevárnoslos a la casa. Que todo sea lo que Dios quiera… Ya tenemos muchos días. Ya sabemos de que esos cuerpos van varios días desde el miércoles, pero algo que nos llevemos nuestros seres para para nuestras casas”, dijo.

A pocos metros, Chacón sostiene que las familias de los venezolanos del vuelo 164 han pedido la intervención de equipos especializados en rescate al hotel donde, aseguran, podrían encontrarse sus familiares.

La mujer sostiene que las versiones sobre lo ocurrido siguen siendo confusas y que las familias manejan distintas hipótesis sobre el paradero de los deportados.

“Hay mucha información que es falsa pero nosotros tenemos tres (hipótesis) unos que salieron corriendo otros que rescataron que repatriaron en un autobús y los que están aquí”, dijo.

Tanto Chacón como otros familiares insisten en que la respuesta de las autoridades ha sido insuficiente y que los equipos desplegados no cuentan con la especialización necesaria para las labores de remoción de escombros.

“Ellos son de seguridad, no son rescatistas”, dijo sobre el personal de seguridad que se encuentra desplegado para restringir el acceso a la zona. “El llamado que hicimos ayer fue para que vengan grupos o personas que sean especialistas a remover esos escombros porque no es lo mismo un maestro de obras o un ingeniero civil”, añadió.

La prioridad, dicen, es recuperar los cuerpos para poder cerrar el proceso de duelo en medio de esta tragedia.

“Que nos ayuden a rescatar el cuerpo. Sabemos que ya son cinco días. El calor es insoportable y el estado de descomposición entonces queremos llevarnos el cuerpo y estar seguros que es el de nosotros”, señaló Chacón.

Luis Armando Da Silva, otro familiar que se encontraba frente al Santuario y espera respuestas sobre la desaparición de su hermana Amanda Donizete, habló de la incertidumbre que enfrentan desde hace más de cinco días recorriendo diferentes hospitales.

“No nos dan respuesta de dónde está. Si está en un hospital, en la morgue. Ya hemos recorrido todo eso y no lo encontramos”, dijo.

Da Silva contó que Amanda vivía en Georgia y se había ido de Venezuela huyendo de la crisis pero que cuando se enteró que iba a regresar a su país “estaba muy contenta, quería ver a su familia”.

En octubre, la Corte Suprema autorizó al Gobierno de Trump a poner fin al Estatus de Protección Temporal (TPS) para unos 300.000 venezolanos que habían ingresado al país bajo un programa de protección humanitaria.

Desde entonces, Estados Unidos ha deportado a cientos de venezolanos cada semana. Solo en mayo, fueron deportadas 1.746 personas, según ICE Flight Monitor.

Las familias permanecen bajo el sol, entre la vegetación cercana a El Santuario, a pocos metros de la estructura colapsada.

“Que por favor actúen rápido nosotros queremos que nuestros familiares estén como estén nosotros lo que queremos es sepultarlos”, añadió Da Silva.

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Con información de Lex Harvey

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