El precio del petróleo alcanzó brevemente los US$ 126, su máximo en cuatro años
Por John Liu, CNN
El precio del petróleo superó brevemente los US$ 126 por barril este jueves, su nivel más alto en cuatro años, ante la preocupación de algunos operadores por una posible escalada en la guerra entre Estados Unidos e Irán que mantendría, en la práctica, cerrado el estrecho de Ormuz.
El crudo Brent, referencia mundial, se disparó durante la noche hasta alcanzar los US$ 126,41 por barril, y luego retrocedió a US$ 115,8 a medida que disminuía el volumen de operaciones. El crudo WTI, referencia estadounidense, cayó un 0,7 % hasta situarse en los US$ 106 por barril.
El Brent se mantiene muy por encima del nivel de US$ 73 por barril en el que cotizaba antes del conflicto, y representa casi el doble de su precio a principios de año, momento previo a que comenzaran a intensificarse las tensiones entre Estados Unidos e Irán.
El precio promedio de la gasolina en Estados Unidos alcanzó este jueves un máximo de cuatro años, situándose en US$ 4,30 por galón, según la última lectura del promedio nacional publicada por la AAA.
Los precios mundiales del crudo se han disparado en los últimos días tras el fracaso de las negociaciones cara a cara entre Estados Unidos e Irán, lo que mantiene prácticamente cerrado el estrecho de Ormuz, un canal fundamental para el transporte de petróleo y gas.
El incremento de los costos también llega tras una reunión entre Trump y sus principales asesores, durante la cual el presidente declaró que quería que continuara el bloqueo naval estadounidense de los puertos iraníes, según informaron a CNN fuentes familiarizadas con las conversaciones.
El equipo del mandatario ha comenzado a sentar las bases para dicha extensión, incluido un cierre a largo plazo del estrecho de Ormuz.
Vandana Hari, fundadora de la empresa de análisis del mercado energético Vanda Insights, afirmó que los precios del petróleo “no tienen más remedio que subir” hasta que se vislumbre la reapertura del estrecho.
“Por ahora, cómo y cuándo podría suceder eso es una incógnita”, sostuvo, y agregó que es poco probable que otras semanas de estancamiento le sienten bien a Trump.
Irán ha restado importancia al impacto del bloqueo naval estadounidense, y el Gobierno ha afirmado que no hay “ninguna preocupación” sobre el suministro y la distribución constante de combustible.
“El enemigo no logrará nada mediante un bloqueo naval a Irán”, declaró el ministro de Petróleo iraní, Mohsen Paknejad, quien instó a la población a reducir el consumo mientras el país lanza una amplia campaña de ahorro energético.
Según informaron los medios estatales, un alto asesor militar del líder supremo de Irán advirtió que, si el bloqueo continúa, “Irán responderá”.
“Este bloqueo prácticamente no ha logrado nada y no han podido hacerlo cumplir”, declaró Mohsen Rezaei, según la emisora estatal iraní IRIB.
La posibilidad de nuevas acciones militares en Medio Oriente ha puesto en alerta a los operadores, declaró Janiv Shah, vicepresidente de mercados petroleros de Rystad Energy.
“Una mayor escalada y cualquier ataque a la infraestructura energética podrían provocar un rápido aumento de los precios de referencia”, declaró Shah. “Ya se observan indicios de una disminución de la demanda a nivel mundial, lo que podría acelerarse con el alza de los precios”.
El tránsito diario a través del estrecho se ha reducido prácticamente a cero desde que comenzó la guerra a finales de febrero, lo que ha dado lugar a lo que la Agencia Internacional de Energía ha calificado como la “mayor interrupción del suministro de la historia” para los mercados mundiales de combustible.
Desde que Estados Unidos e Irán alcanzaron un alto el fuego temporal a principios de abril, se ha producido un ligero aumento en el número de buques petroleros y gaseros que transitan por el estrecho, aunque se han mantenido en cifras de un solo dígito, según datos de S&P Global Market Intelligence.
La perspectiva de prolongar la paralización de las exportaciones de energía de Medio Oriente no augura nada bueno para la economía mundial, que ya sufre escasez de combustible, aumento de la inflación y una actividad de consumo reducida.
Con el estrecho de Ormuz prácticamente cerrado durante los últimos dos meses, los analistas señalan que los mercados energéticos podrían tardar hasta un año en recuperar el equilibrio normal entre la oferta y la demanda.
Los economistas advierten que, si la interrupción se prolonga hasta la segunda mitad del año, podría desencadenar una recesión global.
A medida que suben los costos del petróleo, los consumidores podrían enfrentarse a precios más elevados para productos de uso diario cuya fabricación requiere energía, así como para materiales derivados como el plástico, el caucho sintético o los textiles.
La actual escasez del mercado ya está afectando el suministro de artículos como guantes médicos, fideos instantáneos y cosméticos, sobre todo en Asia, que importa la mayor parte de su energía y produce la mayoría de los bienes del mundo.
Según Alicia García-Herrero, economista jefe para Asia Pacífico de la firma financiera Natixis, el aumento de los precios del crudo probablemente obligará a la Reserva Federal de Estados Unidos a retrasar la bajada de los tipos de interés a medida que sube la inflación.
Esta semana, la empresa revisó sus previsiones de una bajada de tipos en Estados Unidos, pasando de julio a septiembre.
Los operadores esperan que la Reserva Federal, cuya reunión de dos días finaliza el jueves, mantenga sin cambios la tasa de los fondos federales en la que probablemente sea la última reunión de Jerome Powell como presidente de la Reserva Federal.
“A nivel mundial, los precios del petróleo por encima de los US$ 125 el barril provocan una destrucción de la demanda, volatilidad en los mercados bursátiles y dilemas para los bancos centrales entre el control de la inflación y el apoyo al crecimiento”, manifestó García-Herrero.
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