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“Vivir en Hialeah es como vivir en Cuba”: así es la vida en la ciudad más latina de Florida

Por Karen Esquivel, CNN en Español

Cuando Camila Aracil llegó a Hialeah, Florida, hace casi dos años no sintió que había salido de su natal Cuba, solo que había cambiado de barrio, con la misma cultura y los mismos compatriotas.

“Sentí que estaba en otra Cuba, pero con tecnología, con comida. La esencia es casi la misma, por no decir que la misma. Solo fue un cambio de ubicación”, dice a CNN la joven de 26 años, quien pidió no utilizar su apellido real por su seguridad.

Y es que Hialeah —la segunda ciudad más grande del condado de Miami-Dade, en el sur de Florida— ha sido el refugio de generaciones de inmigrantes que han hecho de esta la urbe más latina de toda Florida. La gran mayoría de sus habitantes se identifican como latinos o hispanos y más de la mitad son cubanos.

Hasta 2024, la población de Hialeah era de 235.384 personas, según la Oficina del Censo de Estados Unidos. De esa cifra, más de 224.000 se identifican de como hispanos o latinos, es decir un 95,2 % y solo un 4,7 % se identifican como blancos (no hispanos).

Hialeah es conocida como la capital del exilio cubano y no es en vano: el 72,6 % de sus residentes son cubanos (171.151), le siguen los puertorriqueños (4.880) y mexicanos (1.448).

Los cubanos han hecho de Hialeah su hogar, uno en el que mucha gente se apoya, donde se escucha música cubana en las esquinas, abundan los negocios ambulantes y muchos de los restaurantes más reconocidos son de comida cubana.

“No puedo decir que extraño algo de Cuba porque aquí la mayoría son cubanos, nos entendemos; la vida es casi como allá”, dice a CNN Lucía, quien llegó con su hijo a la ciudad en 2019 y prefirió omitir su apellido por miedo a la situación inmigratoria en el país.

Lucía decidió salir de la isla porque una prima que ya vivía en Hialeah la convenció de que ahí podría darle una mejor vida a su hijo, de entonces 8 años. La mujer, de 49 años, dice que los connacionales que llegan a Hialeah son muy trabajadores, son alegres y disfrutan la vida. “Si en Cuba la disfrutábamos, por qué aquí no”.

Camila, graduada de la carrera de Ingeniería Industrial, indica que salió de Cuba debido a la situación laboral, económica y la escasez de servicios básicos. “No había futuro básicamente, además toda mi familia estaba fuera del país”, detalla.

El exilio cubano hacia Estados Unidos se intensificó a raíz de la Revolución cubana en 1959 y ha tenido varias olas migratorias: el cierre del puerto de Camarioca en 1965, el éxodo del Mariel en 1980, la crisis de los balseros en 1994 o la política “pies secos, pies mojados” entre 1995 y 2017 que permitió la llegada, sin visa, de cubanos a EE.UU., según el Centro Cubano de Investigaciones de la Universidad de Florida.

Para 2021 comenzó otro éxodo masivo tras las protestas generalizadas por la crisis económica agravada, cortes de electricidad, escasez de alimentos y la falta de libertades civiles. Hasta 2024, más de 2,9 millones de cubanos residían en territorio estadounidense, según datos del Censo.

Camila, nacida en La Habana, describe a Hialeah como una ciudad muy “dinámica”, donde en cada esquina hay música, se habla español y es fácil relacionarse con las personas.

“Vas a cualquier lugar, preguntas algo y la gente te responde y se meten en conversaciones ajenas, es parte de la cultura del cubano. La vida es muy colorida, muy alegre y nos apoyamos unos a otros”, agrega.

Lucía coincide con esa descripción al afirmar que las personas son cálidas y siguen conectadas a sus raíces, a la salsa, el merengue, el baile. “A veces olvido que estamos en Estados Unidos… solo porque aquí tenemos luz, agua, comida, ¿entiendes?”, expresa.

Y agrega que la influencia cubana se ha colado en todos los rincones de Hialeah: la gastronomía con muchos restaurantes de comida cubana, las fiestas y la tradicional ‘colada’, una versión cubana del café espresso, preparada con más azúcar y espuma.

“Aquí en Hialeah es toda Cuba, la música, la gran mayoría de los restaurantes son de comida cubana, incluso está la iglesia de San Lázaro, donde cada 17 de diciembre los cubanos hacen una celebración para venerar al santo”, explica Camila.

En las calles de Hialeah hay coloridos murales y grafitis que reflejan la cultura latina, la vida silvestre y la historia local, según se aprecia en fotos publicadas en las redes sociales de la ciudad.

En Hialeah, el español podría ser el idioma oficial. Es la metrópolis donde casi la totalidad de sus habitantes hablan español (93,6 %) y un 65 % reconoce “no hablar muy bien inglés”, según los datos del Censo.

“No importa adonde vayas, siempre se está hablando español”, dice Camila. “Ya te digo que no hace falta saber inglés”.

Señala que, incluso si alguien habla inglés, las personas le dicen que está “muy ayumao” —un término de la jerga cubana que se utiliza para referirse a Estados Unidos o un extranjero— y detalla que incluso en los establecimientos las personas atienden a la gente en español.

Además de ser el idioma más hablado en las calles, plazas y lugares comunitarios en Hialeah, el español también impera en las agencias de viaje, tiendas de ropa o de alimentos que tienen anuncios en ese idioma.

“A veces usamos el ‘espanglish’, pero nunca dejamos el español”, afiirma Lucía. “Las únicas personas a las que he escuchado hablar inglés son afroestadounidenses, pero también ellos se relacionan en inglés”.

Tener una población mayoritariamente latina y cubana ha hecho que Hialeah sea considerada la segunda urbe menos diversa de todo el país, solo detrás de Parkersburg, Virginia Occidental, cuya demografía es predominantemente de blancos no hispanos, según el sitio web especializado WalletHub, que comparó información de 501 ciudades de Estados Unidos.

Esa misma razón ha hecho que Camila piense en irse de Hialeah algún día porque sabe que fuera de la ciudad encontraría mejores oportunidades económicas y laborales.

“Para un cubano que quiere crecer, quedarse aquí puede ser un poco complicado. Porque, como todos aquí son latinos y por cuestiones del idioma, el salario nunca es el mejor. Pero sería la única razón por la cual saldría, porque aquí me siento cómoda. Yo aquí estoy feliz”, confiesa.

Lucía, en cambio, nunca ha pensado en salir de la ciudad. “Yo vivo muy bien aquí, es la pura vida, mi familia está conmigo y eso es lo más rico”.

Hialeah aparece representada en The Rip, la nueva película de Netflix protagonizada por Ben Affleck y Matt Damon, inspirada en un decomiso de drogas ocurrido en 2016 en Miami Lakes que derivó en la mayor incautación de dinero en la historia del condado de Miami-Dade, por unos US$ 22 millones. Aunque los hechos reales tuvieron lugar en Miami Lakes, la producción eligió a Hialeah como escenario, una decisión que —según el alcalde de la ciudad— respondió a que se trata de un lugar “icónico”.

Esa elección llevó al rechazo del alcalde Bryan Calvo, quien cuestionó la forma en que la ciudad es retratada en el filme. En un comunicado, subrayó que Hialeah figura entre las ciudades más seguras de Florida.

De acuerdo con un estudio de WalletHub, Hialeah está en el tercer lugar a nivel estatal y en el puesto 57 a nivel nacional, con base en una puntuación de indicadores de seguridad que tienen en cuenta tasas de delincuencia, así como riesgo de desastres naturales y seguridad financiera.

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