Skip to Content

El nuevo líder supremo de Irán no aparece en público, y eso estaría ayudando al régimen a sobrevivir

Por Mostafa Salem, CNN

Más de seis semanas después de que fuera anunciado como nuevo líder supremo tras la muerte de su padre, los iraníes aún no han visto ni escuchado a Mojtaba Jamenei.

En medio de un conflicto considerado una amenaza existencial para el régimen que ha gobernado el país durante casi medio siglo, Jamenei ha estado notablemente ausente. En su lugar, declaraciones atribuidas al clérigo de 56 años han sido leídas en la televisión estatal o publicadas en redes sociales. El régimen incluso ha utilizado videos generados con inteligencia artificial para mostrarlo dando mensajes, lo que ha alimentado especulaciones de que el nuevo líder supremo está incapacitado o fuera del país.

Esto contrasta marcadamente con su padre, el fallecido ayatola Alí Jamenei, quien durante décadas fue el rostro visible de la toma de decisiones en Irán. Bajo su liderazgo, no pasaba una semana sin un discurso, una directriz o una intervención cuidadosamente calculada.

Una fuente dijo a CNN el mes pasado que Jamenei sufrió una fractura en el pie, un hematoma en el ojo izquierdo y laceraciones menores en el rostro en la misma oleada de ataques que mató a su padre y a los principales comandantes militares de Irán.

Otro reporte de Reuters, que cita fuentes no identificadas, señala que participa en reuniones con altos funcionarios mediante conferencias de audio y que está involucrado en la toma de decisiones sobre temas clave, incluida la guerra y las nuevas negociaciones con Washington.

¿Está Jamenei realmente al tanto de todo? ¿Está definiendo los parámetros y las líneas rojas que necesitan sus negociadores? ¿O la oficina del liderazgo funciona de facto sin un titular claro y, de ser así, quién toma las decisiones?

Ali Vaez, director del proyecto sobre Irán en el International Crisis Group, dice que parece que “Mojtaba no está en condiciones de tomar decisiones críticas ni de gestionar directamente las negociaciones”, pero que “el sistema lo está utilizando para dar aprobación final a decisiones estratégicas generales, y no a las tácticas de negociación”.

“El sistema destaca deliberadamente la participación de Mojtaba porque eso le da una especie de escudo frente a las críticas internas… a diferencia de su padre, que intervenía regularmente para comentar el estado de las negociaciones”, añadió. “Mojtaba está ausente, por lo que atribuirle posturas sirve como cobertura para que los negociadores iraníes se protejan de las críticas”.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha presumido desde la muerte del líder supremo anterior que en Irán ha habido un cambio de régimen y ha descrito a quienes negocian ahora en nombre de Teherán como “personas razonables”.

“Estamos tratando con gente diferente a la que cualquiera ha tratado antes”, dijo el mes pasado.

El opaco sistema político de Irán dificulta aún más encontrar respuestas. Pero cuanto más tiempo permanezca Jamenei fuera de la vista pública, más crecerán las preguntas.

Uno de los sobrevivientes de la purga de liderazgo político y militar de Irán por parte de Estados Unidos e Israel fue Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento, quien encabezó la primera ronda de negociaciones con EE.UU. en Islamabad.

El excomandante del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC, por sus siglas en inglés) —que participó en la represión de protestas estudiantiles reformistas— se ha consolidado como uno de los pocos políticos iraníes capaces de tratar tanto con diplomáticos como con militares.

Ghalibaf estuvo acompañado en Islamabad por el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, y una amplia delegación de funcionarios iraníes, en lo que pareció ser un intento deliberado de proyectar unidad.

Mientras negocian la supervivencia del régimen en el exterior, en casa deben gestionar una base que se ha vuelto aún más recelosa de las conversaciones con EE.UU. y que exige mantener presión global como castigo por los ataques contra Irán.

Desde que estalló la guerra, esa base ha salido a las calles en una muestra pública de apoyo a un régimen que enfrenta una amenaza existencial. Pero incluso mientras muestran unidad, examinan cada paso de los funcionarios que buscan garantizar la supervivencia del sistema.

“Si las negociaciones ya eran difíciles antes del conflicto, ahora son mucho más complejas”, escribió en X Danny Citrinowicz, experto en Irán del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Israel. “Irán enfrenta un sistema cada vez más descentralizado, de línea dura y rígido ideológicamente, que interpreta su resistencia en el conflicto como una victoria divina”.

El vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance, dijo tras la última ronda de negociaciones sin acuerdo que la delegación iraní tuvo que regresar a su país para obtener aprobación del líder supremo o de “alguien más”.

Hasta ahora, un acuerdo sin el visto bueno del líder supremo no era viable dentro del sistema político iraní. Sin embargo, Irán podría haber entrado en una nueva fase en la que ya no es necesario el respaldo visible del líder.

La aparente ausencia del líder supremo ha dejado a los políticos iraníes atrapados entre dos presiones: gestionar el impacto constante de los comentarios públicos de Trump (que han resultado perjudiciales para las negociaciones) y responder a una base interna de línea dura que ve cualquier concesión a EE.UU. como una rendición.

“Gestionar esto es muy difícil… es señal de un verdadero dilema”, dijo Hamidreza Azizi, investigador visitante del Instituto Alemán de Asuntos Internacionales y de Seguridad, a Becky Anderson, de CNN. “Tienen que hacer malabarismos para equilibrar todas esas presiones internas y externas”.

Este arreglo no oficial en tiempos de guerra, que ha elevado a ciertos funcionarios iraníes a posiciones de liderazgo, ha dejado incluso a los partidarios más leales del régimen confundidos sobre quién toma las decisiones.

La semana pasada, cuando Araghchi declaró que el estrecho de Ormuz estaba abierto al tráfico comercial, fue objeto de críticas por parte de los partidarios del régimen, quienes lo acusaron de darle a Trump, de manera preventiva, la oportunidad de cantar victoria.

“La sociedad iraní se encuentra sumida en la confusión”, afirmó Fars News, un popular medio vinculado al Estado, tras la declaración de Araghchi. Otro medio afiliado al Estado señaló que la medida “requiere la aprobación de los líderes, y es necesario que los funcionarios den una aclaración sobre este asunto”. El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, también fue objeto de críticas el mes pasado tras disculparse con los vecinos árabes y declarar que no habría más ataques contra ellos.

Este tipo de críticas en los medios ha aumentado la especulación de que podría haber luchas internas entre los políticos. Pero, después de que Araghchi fuera cuestionado, Ghalibaf ofreció un discurso nacional para asegurar a la población que hay cohesión.

“Este régimen aún no está fuera de peligro”, dijo Vaez. “Es una batalla por la supervivencia hasta hoy y, en cualquier momento, podrían volver a la guerra, por lo que no están en condiciones de entrar en disputas internas”.

Por ahora, el nuevo líder supremo de Irán, un hombre acostumbrado a actuar entre bastidores, está resultando de gran utilidad para los políticos veteranos del país.

“Atribuirle opiniones, aunque él no esté necesariamente de acuerdo con ellas, es una buena excusa para que los negociadores iraníes se protejan de las críticas“, afirmó Vaez. “No hay réplica posible por parte de un hombre que está desaparecido en combate”.

The-CNN-Wire
™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.

Article Topic Follows: CNN-Spanish

Jump to comments ↓

CNN Newsource

BE PART OF THE CONVERSATION

ABC 17 News is committed to providing a forum for civil and constructive conversation.

Please keep your comments respectful and relevant. You can review our Community Guidelines by clicking here

If you would like to share a story idea, please submit it here.