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Las dificultades económicas convierten al Medio Oeste en un enorme campo de batalla para las elecciones intermedias

Por Eric Bradner y Jess Zeleny, CNN

Los demócratas podrían estar a las puertas de un resurgimiento en el corazón del país, ya que la indignación por los altos costos y las dudas sobre la disposición del presidente Donald Trump a cambiar el rumbo de la nación amenazan con debilitar el control del Partido Republicano sobre los votantes de clase trabajadora.

Una década después del inicio de la era Trump, cuando convirtió por primera vez estados del Medio Oeste políticamente disputados en bastiones republicanos, las repercusiones de las políticas de su segundo mandato se han propagado por el sector agrícola y por las economías en general de las Grandes Llanuras y el llamado cinturón industrial.

Iowa y Ohio, que no han sido competitivos desde que el expresidente Barack Obama figuró en las papeletas, vuelven a estar en disputa. Y estados profundamente republicanos como Kansas, Nebraska e Indiana no son la excepción. El cambio se está produciendo en todos los niveles electorales, con reñidas contiendas por la Cámara de Representantes, el Senado y las gobernaciones a lo largo y ancho del centro del país.

Desde la siembra de primavera hasta la cosecha de otoño, la ansiedad por la guerra de Trump con Irán y las consecuencias de sus disputas comerciales se ha convertido en alarma.

En conversaciones por toda la región, los votantes señalan el vertiginoso costo de la gasolina y el diésel, así como los elevados precios de los alimentos y las tasas de interés. Una política arancelaria errática ha obligado a los agricultores a pagar más por los fertilizantes, mientras que algunos fabricantes, ante facturas más elevadas por componentes importados, han despedido a trabajadores. La decisión de Trump de permitir la importación de carne de res ha enfurecido a los ganaderos. Y los recortes del gasto dirigidos a la atención médica y los programas de subvenciones han provocado aún más presión.

Las promesas de revitalizar el sector manufacturero del país siguen sin cumplirse. E incluso antes de que la guerra con Irán disparara los costos, varios de estos estados disputados se encontraban en declive fiscal.

Iowa, por ejemplo, registró en 2025 la tasa de crecimiento anual más baja del país, según la Oficina Federal de Análisis Económico, una condena contundente para los republicanos, que han controlado el Gobierno estatal durante más de una década.

“Creo que todos en el sector agrícola están cansados; esa sería la mejor manera de expresarlo. Simplemente están cansados”, declaró a CNN Steve Kuiper, agricultor y presidente de la Asociación de Productores de Maíz de Iowa. “Ahora mismo se sienten muy golpeados, desmoralizados”.

Todo ello ha alimentado el deseo de cambio; y ha creado una oportunidad para los candidatos demócratas.

“Muchas de las promesas que hizo el presidente de reducir los costos, no iniciar nuevas guerras en el extranjero y cumplir su mensaje económico no se han hecho realidad”, dijo Beau Bayh, descendiente de tercera generación de la familia política demócrata más famosa de Indiana. Si gana la contienda por la secretaría de Estado, sería el primer miembro de su partido en ganar unas elecciones estatales en Indiana en 14 años.

Trump sabe mejor que la mayoría de los presidentes que las elecciones intermedias son un reflejo —y un referéndum— sobre el partido en el poder. Lo vivió en 2018, cuando los republicanos mantuvieron el control del Senado, pero perdieron su mayoría en la Cámara de Representantes; incluidos tres escaños en Iowa. Funcionarios republicanos dijeron a CNN que temen que ese escenario se repita.

Los planes de viaje de ambos partidos cuentan la historia: Trump visitará Michigan este domingo después de hacer paradas en Ohio, Kansas, Nebraska e Iowa en una intensa campaña de un mes. Obama viajó a Michigan y Ohio el sábado para recabar apoyo en dos estados que ganó en su día.

Las encuestas sugieren que los votantes están dispuestos a castigar a los republicanos en el poder en Washington, aunque también tienen una opinión desfavorable de la marca demócrata.

“No es que el Partido Demócrata los haya deslumbrado, sino que están muy, muy molestos”, declaró a CNN Tom Vilsack, demócrata y exgobernador de Iowa. “Quieren enviar un mensaje de decepción. Cuando estás molesto con alguien, quieres encontrar la manera de enviarle un mensaje. No te lo tragas; envías ese mensaje”.

Vilsack, quien ocupó durante dos mandatos el cargo de secretario de Agricultura en la administración Obama, dijo que las frustraciones económicas en los sectores agrícola y manufacturero venían aumentando desde mucho antes de la era Trump. Pero señaló que las promesas que Trump hizo durante sus tres campañas, especialmente cuando prometió reducir los precios hace apenas dos años, están avivando el enojo.

“Genera la esperanza de que las cosas van a ser fundamentalmente distintas”, dijo Vilsack. “Eso se interpretó como que iba a traer de vuelta los buenos tiempos. No lo consiguió”.

El exgobernador de Minnesota Tim Pawlenty, quien fue el último republicano en ganar ese cargo al ser reelegido hace dos décadas, dijo que a Trump le iría mejor si hablara del aumento de los costos y de cómo piensa cambiar de rumbo.

“Va a haber una ola azul”, declaró Pawlenty a CNN. “Simplemente no sabemos si nos llegará a las rodillas, a la cintura o si nos golpeará de lleno en la cara”.

La Cámara de Representantes dejará casi con toda seguridad de estar bajo el control del Partido Republicano, dijo, pero añadió: “La verdadera oportunidad de los republicanos de salvar algo de todo esto es conservar el Senado, y esa es una posibilidad muy real”.

En Iowa y Ohio, los demócratas tienen posibilidades de ganar unas contiendas al Senado que son cruciales para lograr el aumento neto de cuatro escaños que necesitan para obtener la mayoría, un objetivo que se les escapó en 2018. Sus probabilidades parecen aún mejores en las contiendas por las gobernaciones de esos estados, lo que podría dar al partido un punto de apoyo en gobiernos estatales en los que los republicanos tienen el control total: dominan los poderes ejecutivo, legislativo y judicial.

Pero el resurgimiento demócrata podría extenderse aún más. El pastor de una megaiglesia Adam Hamilton tiene al Partido Republicano luchando por conservar el escaño del senador Roger Marshall en Kansas. Un candidato independiente, Dan Osborn, ha recabado el apoyo de los demócratas y ha dado un giro inesperado a la campaña del senador republicano Pete Ricketts por un segundo mandato en Nebraska.

Y una gran cantidad de escaños de la Cámara de Representantes en todo el Medio Oeste ocupados por republicanos están en juego. Los demócratas creen que podrían ganar hasta tres escaños actualmente en manos republicanas tanto en Iowa como en Ohio, además de otros cuatro posibles en Michigan. El partido también tiene en la mira un distrito con sede en Omaha, Nebraska, y otro en la Zona sin Deriva del sureste de Wisconsin. Si las elecciones se inclinan ampliamente a favor de los demócratas, otro escaño de la Cámara de Representantes en Nebraska, así como uno en Indiana y otro en Kansas, también podrían resultar mucho más competitivos de lo que cualquiera de los dos partidos esperaba al principio del ciclo electoral de 2026.

Los republicanos no dan por perdida ninguna de esas contiendas. Y creen que han puesto a los demócratas a la defensiva en la parte norte del Medio Oeste, particularmente en Michigan, donde el progresista Abdul El-Sayed, exfuncionario de salud pública, está inmerso en una costosa y encarnizada contienda por el Senado contra el exrepresentante republicano Mike Rogers.

En un discurso pronunciado el jueves en Sioux City, Iowa, Trump instó a los votantes a fingir que él figuraba en la papeleta y a votar para garantizar una “economía de Iowa en pleno auge”.

“Si salen a votar como lo hicieron en 2024, ganamos por una mayoría abrumadora, ya saben, ganamos por una mayoría abrumadora, dijo.

Aunque el presidente presume de la edad de oro de Estados Unidos, con una economía envidiada por el mundo, también deja claro que comprende los desafíos que afronta la gente. En casi todas las paradas de su gira relámpago de octubre por estados republicanos, ha ofrecido incentivos a los votantes si apoyan a los candidatos republicanos.

Desde los US$ 8.000 millones en nuevas ayudas para los agricultores anunciados en Kansas hasta la promesa de construir la mayor planta siderúrgica del país en el este de Iowa y el compromiso que asumió en Nebraska de reducir temporalmente los costos del diésel, Trump ha hecho una serie de promesas que se suman a su oferta de entregar US$ 5.000 a cada estadounidense adulto si los republicanos mantienen su control sobre Washington. Los candidatos republicanos apenas repiten estas promesas, conscientes de que a muchos votantes les parecen vacías.

Los demócratas reconocen la dificultad de ganar todas las reñidas contiendas por el Senado en el Medio Oeste, especialmente dados los problemas de imagen y popularidad de su propio partido. Pero los funcionarios republicanos se preguntan si los numerosos viajes de Trump a muchos de estos estados acabarán perjudicando a las demás contiendas electorales.

“Cuando nuestro líder, el propio presidente, hace cosas que me hacen sentir vergüenza ajena, resulta difícil pedirle a la gente que vote por mí”, dijo Jim Howell, miembro republicano de la Junta de Comisionados del Condado de Sedgwick, en Wichita, quien también figura en la papeleta de noviembre. “Realmente desearía que tuviéramos líderes que no nos hicieran sentir vergüenza ajena, sino que nos ayudaran a considerar una forma de unirnos”.

Una cuestión que planea sobre la última semana de la contienda es si la incansable campaña de Trump ha despertado a los votantes republicanos para que acudan en su ayuda por última vez con la esperanza de cerrar la brecha de entusiasmo. Iowa podría ser un lugar al que prestar atención, dada la larga trayectoria de victorias de Trump allí y su decisión de celebrar dos mítines en extremos opuestos del estado durante la recta final.

Pero el enfoque del presidente, a poco más de una semana del día de las elecciones, ha sido insistir en las políticas que han llevado a muchos votantes a desencantarse de su segundo mandato.

En el viaje de Trump a Michigan este domingo, celebrará un mitin en Port Huron, en la frontera con Canadá. Esto pondrá de relieve su batalla arancelaria con el vecino del norte de Estados Unidos, aunque el candidato del partido al Senado, el exrepresentante Mike Rogers, ha intentado distanciarse de Trump en lo relativo a los aranceles.

“Aquí en Michigan sabemos que Canadá no es nuestro enemigo. Tenemos que poner fin a esta guerra arancelaria, ahora”, dijo Rogers en un anuncio televisivo que su campaña lanzó este mes.

La mejor esperanza del Partido Republicano podría ser apoyarse en las batallas culturales que le han ayudado a ganarse a los votantes blancos, rurales y de clase trabajadora en elecciones recientes. En Michigan, tanto Trump como Rogers han intentado presentar al candidato demócrata, El-Sayed, como partidario de intereses islamistas extremistas.

Pero los demócratas están contraatacando. En los últimos días, El-Sayed comenzó a emitir un anuncio que incluye fragmentos de republicanos y figuras de los medios conservadores, incluidos presentadores de Fox News, diciendo cosas positivas o favorables sobre él y su campaña.

Antes de que se reproduzcan esos fragmentos, enumera asuntos en los que sugiere tener puntos en común con algunos integrantes del movimiento MAGA, como la publicación de los archivos de Jeffrey Epstein y la lucha contra la corrupción en Washington.

Ohio es otro dolor de cabeza para los republicanos. El candidato del partido a gobernador, Vivek Ramaswamy, recibió duras críticas del hombre al que aspira suceder, el gobernador republicano Mike DeWine, quien lleva dos mandatos en el cargo, por emitir un polémico anuncio en el que aparece la madre de su rival demócrata, Amy Acton.

Tanto Ramaswamy como el presidente se han atrincherado en sus posiciones, defendiendo el anuncio, y al hacerlo han convertido la contienda en una prueba para determinar si los votantes aceptarán tácticas trumpistas de candidatos que no son Trump.

Y lo que ha pasado a un segundo plano es el asunto que, según dijeron votantes de Ohio que hablaron con CNN en los últimos días —incluidos republicanos que apoyan a Ramaswamy—, es responsable de que el estado se haya vuelto repentinamente competitivo: el costo de vida.

“Todos tenemos que cargar gasolina. Yo tengo que ir a cargar gasolina ahora mismo, y eso es difícil”, dijo Sheri Vorherr, una madre de 55 años y cinco hijos de Loveland que se ofreció como voluntaria en un mitin de Ramaswamy en Cincinnati el miércoles. Dijo que ayuda a su hija mayor a comprar alimentos cada semana y que ve las dificultades económicas provocadas por la inflación.

“No creo que haya una solución fácil. Creo que son cosas que van a llevar tiempo”, dijo. “Sí creo que Trump está intentando hacerlo; simplemente está tardando mucho más”.

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Con información de Phil Mattingly, de CNN.

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